lunes, 11 de abril de 2016

Dylan en romance (11)

En el anterior post de esta serie atribuía a los chicos que se acogieron al paraguas del Grup de Folk la autoría de las primeras adaptaciones de Dylan al catalán. Sin embargo, buscando por varios sitios, me he encontrado con un grupo, Els Corbs, que en 1966 grabaron en la discográfica Edigsa El senyor del tambor, versión en catalán del Mr. Tambourine man. De estos "cuervos" poco he podido averiguar, salvo que eran cinco chavales que, como unos cuantos otros en Cataluña (y también, peor menor medida, en el resto de España), se habían formado a imagen y semejanza de los Beatles, para hacer versiones de los éxitos británicos del momento (Els Corbs, por ejemplo, grabaron en catalán The last time de los Rolling y Tired of waiting de los Kinks). El destino de estos chicos fue pasar sin dejar mucha huella en el panorama musical de entonces, un grupo más entre tantos. Si los he descubierto es gracias a que su señor del tambor fue recogido en un recopilatorio de versiones en catalán (Tribute to Bob Dylan), creo que grabado en 2012, aunque apenas tengo referencias (lo conseguí en iTunes Store). La verdad es que la interpretación de Els Corbs deja bastante que desear: la guitarra me parece chirriante, la base rítmica pobre y molesta, las voces aburridas. Pero en fin, aunque mucho más corta que la original (seguro que sólo tradujeron algunas estrofas) y a mil leguas de ésta en calidad, podría ser la primera versión de una canción de Dylan en un idioma penínsular. Ahí va:

  
El senyor del tambor - Els Corbs (1966)

También en los sesenta hay que dejar constancia de Miquel Cors (1948-2010), que fue más conocido como actor. Hacia finales de la década se inició en los escenarios como animador y cantante, vinculado de vez en cuando al Grup de folk. Adquirió cierto renombre gracias a la grabación del Romanço del fill de vidua, el poema que interpretaron Els 3 tambors con la melodía de Tombstone Blues, pero esta vez con otra música. Y en el 68 graba un EP –Miquel Cors canta cançons folk– con dos versiones de Dylan adaptadas ambas por Ramon Casajoana: una es El dia que el vaixell vindrà, que ya la puse en el post anterior cantada por el propio Casajoana con Joan Boix; y la otra No et capfiquis, ja està fet, traducción del Don't think twice, it's alright, que es la que acompaño a continuación, con sonido algo machacado (rayones de vinilo), y que he de confesar que tiene cierto encanto; la voz de Cors es muy agradable (no en vano uno de sus oficios más constantes fue doblador, tanto al catalán como al castellano) y su entonación suave te envuelve casi como si de una nana se tratara. He de decir que a Cors lo conocí en persona en Barcelona, hacia principios de los noventa, porque era amigo de una pareja muy amiga nuestra por entonces. Creo que ya vivía con Silvia Munt, pero ella no vino a aquel almuerzo. Desde luego, por esas fechas, no tenía ni idea de que había cantado a Bob Dylan. Eso lo he descubierto en estos días y también me he enterado de que murió en 2010 de un ataque cardiaco; tenía 61 años.

  
No et capfiquis, ja està fet - Miquel Cors (1968)

Buceando en busca de pioneros de Dylan en catalán me topo con dos chicas de Vic, Mª Carme Bau y Mª Dolors Roca, compañeras de escuela, que de forma más o menos espontánea se ponen a cantar en catalán con una guitarra. Se hacen llamar Duo Ausona (grafía entonces de la comarca catalana) y se presentan al programa de Salvador Escamilla en Radio Barcelona, lo que les supone el salto al modesto estrellato de la época, obviamente en el entorno de la nova cançó. Era el año 64 y las nenas de Vic tendrán una intensa carrera de giras por Cataluña y Baleares hasta el 69 en que dan por finalizada la aventura. Dolors se une a Esquirols, un grupo recién formado también de la comarca en el que seguirá hasta su disolución en el 86, mientras que Carme deja la música. Siendo ya dos señoras sesentonas reaparecieron en 2011 en un acto benéfico contra el cáncer en su ciudad natal, lo que trajo varias entrevistas en radios y televisiones catalanas (la nostalgia vende). Este dúo femenino grabó tres EPs con Edigsa, y en el último, del 68, uno de los cuatro temas es el Farewell Angelina de Dylan. Bob lo compuso en 1965 con la intención de incluirlo en Bringing it all back Home pero nunca llegó a grabarlo. Quien popularizó la canción fue Joan Báez, que la grabó ese mismo año. No me extrañaría mucho pues que las dos chicas creyeran estar versionando a la folkie norteamericana y no al de Minnesota (aunque en el disco se indica la autoría correctamente). Sin ánimo de condicionar el juicio del oyente, transcribo lo que se decía en la contraportada del EP: "El Duo Ausona da a cada canción una interpretación muy particular con una afinación perfecta. Así, sus voces conjuntadas crean para quien escucha un clima sedante y armonioso. Son dos voces con ángel que se hacen agradables de oír una y otra vez".

  
Bon viatge, Angelina - Duo Ausona (1968)

Ahora me toca volver sobre un músico que mencioné en el post anterior pero muy de pasada; me refiero a Albert Batiste, el mayor de los dos hermanos de Els 3 tambors (Jordi, dos años menor, volverá a esta serie pues, sin duda, es el nombre más importante si se habla de Dylan en catalán). En la época de "los tamborileros" y del Grup de Folk, Albert estaba en la Escuela de Arquitectura de la Politécnica barcelonesa y muy concienciado contra el franquismo, tanto que participó en la fundación del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (resultado del rechazo estudiantil a la asociación única de afiliación obligatoria que había creado el régimen), así como en la Caputxinada, reunión del movimiento universitario disidente en el convento de los Capuchinos de Sarriá, que fue disuelta mediante el asalto de la policía (11 de marzo de 1966). En el 69 aparece por Barcelona José Manuel Bravo "Cachas", un madrileño que participaba en la movida progre-musical de la capital, en gran medida reflejo de la barcelonesa (Hilario Camacho, Elisa Serna, Adolfo Celdrán, Julia León), hermano menor de Pilar Bravo, la por entonces máxima dirigente del PCE en la universidad madrileña. Cachas era un tipo inquieto y altamente creativo y eso puede explicar que, pese a haber conseguido cierto prestigio en Madrid, se mudase a Cataluña donde, lógicamente, entró en contacto con los colegas del Grup de Folk, y de éstos con los más vanguardistas y hippies. Para no hacerla larga, el caso es que con Albert Batiste, Jaume Sisa y una chica llamada Selene forma un conjunto que se llamó Música Dispersa y que hacía composiciones sin letra (cantaban pero sin palabras) en un género que podría calificarse de rock progresivo-acústico. Colaboran con Pau Riba en su Dioptria 2 y ellos mismos, además de actuar en el circuito underground de la capital catalana, graban su propio disco, que pasó sin llamar demasiado la atención aunque desde luego resulta de lo más interesante y, sobre todo, absolutamente sorprendente para la época y el lugar (el 16 de agosto de 1970, Jordi Sierra i Fabra escribe en Disco-Expres una delirante y elogiosa reseña del álbum y cita –¿palabras de los músicos?– que la música tiene reminiscencias dylanianas; no las veo yo mucho, pero las concedo gustoso). No me resisto a subir uno de los temas de aquel LP, justamente el compuesto por Batiste con Cachas.

  
Eco - Música Dispersa (1970)

Pero volvamos a Albert Batiste porque me desvío (es que me divierte demasiado). A principios de los setenta, se enrola en Slo-Blo el grupo de Gato Pérez y Rafa Zaragoza, una banda country-dylan-california (así la definió el propio Zaragoza). No grabaron ningún disco pero, según he leído, solían interpretar temas de gente como los CSN&Y o JJ Cale; seguro que harían más de uno de Dylan, pero parece que sin traducirlos porque el Gato hablaba muy bien el inglés. Luego viene la famosa Orquestra Platería, de la cual Albert fue uno de los fundadores. Unos pocos amigos pensaron que sería divertido juntarse para celebrar la nochevieja de 1974 en la Sala Zeleste (que estaba en la calle Platería, de ahí el nombre) cantando los temas de bailes que habían escuchados durante sus infancias. Pero resultó un bombazo y el que iba a ser un grupo efímero duró cuarenta años. Claro que Batiste no estuvo más que al principio; no he encontrado que siguiera en la música y me imagino que, acabada la carrera (en el 73 según su Facebook), se dedicaría a la profesión de arquitecto. Lo que sí sé es que se trasladó a Sevilla (por causas "parejiles") y allí fue arquitecto de la Diputación, trabajando en urbanismo. Resulta que a finales de los noventa, el equipo que estábamos rematando el Plan Insular de Tenerife viajamos a un congreso en Sevilla y, entre los varios actos que nos habían preparado, tuvimos una reunión de trabajo con los técnicos de la Diputación. Dada mi pésima memoria no logro acordarme, pero digo yo que es bastante probable que conociera por entonces a Batiste. Actualmente, a punto de entrar en los setenta y jubilado, Albert reside de nuevo en Barcelona y, por lo que veo, sigue tan combativo como en sus años universitarios, ahora como miembro de ATTAC. Pues nada, ya he hecho un rápido repaso a su biografía, sólo para justificar la canción que subo, Els temps estan canviant (The times they are a-changin'). La he sacado del recopilatorio ya citado Tribute to Bob Dylan, cuyos cuatro últimos temas (éste entre ellos) están atribuidos al Grup de Folk y son en directo. Estoy prácticamente seguro de que corresponden al Festival Folk del 67 (el primero) y, comprobando en el disco de Edigsa, veo que, en efecto, esta canción de Dylan la interpretó Albert Batiste (la traducción también es suya). Ahora bien, resulta que también la noia del Nord la cantó en ese concierto Albert y no Jordi como dije en la anterior entrega de esta serie. De hecho, la que subí hace unos días sí la canta Jordi pero ha de ser bastante posterior (como tuve que haber apreciado por los arreglos y la instrumentación). En fin, hecha la fe de erratas, escuchemos a Albert Batiste: versión poco arriesgada con una traducción en la que la letra no termina de encajar bien con la música.

  
Els temps estan canviant - Albert Batiste (1967)

8 comentarios:

  1. Aún conservo ese disco de Música Dispersa, confieso que lo compré porque me gustó la portada con esa ola de Hokusay...

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    1. Pues guárdalo porque ya es una pieza de coleccionista, muy perseguida por los frikis de la psicodelia.

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    2. Estoy dispuesto a regalárselo a quien lo aprecie. Ya he acumulado demasiadas cosas

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    3. Por cierto, la portada del disco la dibujó Selene, la única chica del grupo, quien luego dijo que el diseño le había salido inconscientemente, sin hacer ninguna referencia a la ola de Hokusai. Ciertamente es una reinterpretación (hay bastantes diferencias con la estampa del maestro japonés) pero me parece imposible que alguien dibuje eso sin ser consciente de estra haciendo una versión del original.

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    4. Te aceptaría el regalo porque yo apreciaría ese disco. Sin embargo, como sabes porque ya lo he contado, hace tiempo que decidí deshacerme de los vinilos y ahora estoy en el mismo proceso con los CDs. De hecho, ya no tengo tocadiscos. Por tanto, si recibiera ese disco no pasaría de ser un mero objeto decorativo, lo que me parece una pena (hace un año me trajeron de regalo un LP de Fabrizio de André, regalo que aprecié pero que no me vale más que para exhibirlo).

      Lo que estaría bien es que lo pasaras a algún formato digital con la máxima calidad posible, y entonces sí te egradecería mucho que me lo hicieras llegar. Yo lo he conseguido pasando a mp3 una versión de youtube (que el día menos pensado quitan de la red), con una calidad media.

      Por cierto, acabo de ver una venta de hace un año de ese disco por 250 €. No te sacará de pobre, pero no es mal precio :)

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    5. Te lo paso y tú te encargas de digitalizarlo, yo no sé hacer esas cosas (y luego te lo quedas si quieres, como mero objeto)

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  2. Yo compré hace un par de años el "Nashville Skyline" de Dylan en vinilo para poder escucharlo con su sonido original, pero en cuanto llegué a casa y lo puse la aguja empezó a saltar y a trotar alegremente de un surco a otro, así que ahora lo tengo como un objeto bonito que suelo leer y contemplar cuando escucho el CD. Los discos de los Beatles de finales de los sesenta y los de Dylan de los setenta los descubrí en vinilo y ahora me cuesta escucharlos en CD, con ese sonido frío en el que se pierden tantos matices del original. No sé si ediciones más recientes tienen una mayor calidad de sonido.

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  3. Naturalmente, yo también descubrí a Dylan en vinilo, aunque la verdad es que la mayoría de las veces que lo escuchaba era en cassette, y en grabaciones propias que, dados los medios de la época (estudiante en los setenta), debían de ser desastrosas.

    El debate sobre la distinta calidad de sonido entre los tocadiscos (analógica) y los reproductores digitales es conocido. Yo, la verdad, no creo que sea para tanto. En su momento, cuando me interesé por la "alta-fidelidad", me explicaron que más importante que el tocadiscos eran los altavoces y la acústica de la sala donde escuchabas la música. De otra parte, la compresión digital se basa en la supresión de partes que el oído humano no detecta. En fin, que probablemente es que no tengo el oído muy entrenado, pero lo cierto es que me basta y sobra con la música digital.

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