jueves, 2 de febrero de 2017

Redwing

Timothy Bruce Schmit nació en Oakland, junto a la bahía de San Francisco, en 1947. Su padre, Danny Schmit era un violinista que tocaba en un trío llamado The Tune Mixers (algo así como “los mezcladores de melodías”, que parece sugerir eclecticismo a tope, téngase en cuenta que recién ha acabado la Segunda Guerra Mundial, los americanos querían divertirse) y estaba casi todo el tiempo de gira, con la familia a cuesta en una rulot, con base en Sacramento, la capital californiana, poco más de cien kilómetros hacia el interior. Cuando el crío no estaba dando tumbos por las carreteras del Estado, progresaba en sus aficiones artísticas (danza y música) y deportivas (gimnasia). Con tan solo quince añitos y dos coleguillas del insti (el Encina High School), Tom Phillips y Ron Floegal, formó su primer grupo, al que en un alarde de originalidad bautizaron como Tim, Tom & Ron. Era el año 62 y, como no podía ser de otra manera, se dedicaron a la música folk. No he escuchado ninguna grabación del grupito, ni siquiera ésas con el infame sonido de las cassettes portátiles de la época; pero he encontrado una foto de los tres críos (con un cuarto como acompañante ocasional), dispuestos de izquierda a derecha justo en el orden de sus nombres: qué tiernos ellos, los imagino con tantas ilusiones por llegar lejos.

Se lo tomaban en serio, lo de dedicarse a la música digo. De hecho, al año siguiente, puede que aburridos del folk, decidieron cambiar hacia la música surfera (los Beach Boys pegaban fuerte y eran paisanos) y ficharon a un batería, George Hullin. Ahora que eran cuatro y tenían nuevo estilo era obligado cambiar el nombre; eligieron The Contenders (los Contendientes), vaya usted a saber por qué. Y entonces, en febrero de 1964, los Beatles llegaron a Estados Unidos y el domingo 9, a las ocho de la noche, se emitió su primera actuación americana en el Show de Ed Sullivan. Tim quedó anonadado, como confesó años después en una entrevista: “Los Beatles subieron las apuestas en todos los niveles”. Unos meses después, en agosto, actuaron en San Francisco y allí estuvieron nuestros chicos. “No había ni una sola de las canciones de los Beatles que no me gustara; todas me parecían mucho más que alucinantes”, dijo también Timothy. Dado el impacto recibido, no es de extrañar que decidieran dar un nuevo giro a su carrera y volver a cambiar de nombre; el cuarteto pasó a llamarse The New Breed (vendría a ser “la nueva raza”), nombrecito algo ampuloso pero que declaraba a las claras su voluntad innovadora.



Modernizaron su imagen siguiendo la estética Beatle (o sea, se dejaron melenas) y, ya fuera del instituto, empezaron a buscarse la vida por los locales nocturnos de Sacramento. Los tíos no eran malos y en 1965 Diplomacy Records les publicó un sencillo, con un tema propio en la cara A (Green eyed woman) y en la B uno de Lennon y McCartney que los Beatles no habían grabado (I’m in love). El single tuvo un más que aceptable éxito local y sonó bastante en las emisoras del Norte de California. Animados, se pusieron a trabajar en la preparación de un álbum, además de ampliar su ámbito de influencia (hasta Los Ángeles) y cimentar una moderada fama con club de fans incluido. Finalmente grabaron un LP con 11 temas, la mayoría covers pero también algunas composiciones propias; sin embargo, problemas con la discográfica impidieron que el disco llegara a publicarse. En vez de desmoralizarse, montaron su propio sello, World United, y en el 66 publicaron un nuevo sencillo, dejándose llevar por la influencia psicodélica de sus ídolos. Luego otro single (éste de la discográfica de Hanna y Barnera, los de los dibujos animados) y en 1968 Terry Melcher, el productor de los Byrds, los ficha para su nueva discográfica, la independiente Equinox. Sería la excusa para finalizar la etapa Breed y volver a cambiarse el nombre. De ese primer grupo profesional, gracias a Youtube, he conseguido dos canciones para este post (el que canta es Timothy).


Los chicos pasaron a llamarse Glad (“alegre”, se ve que se sentían optimistas) y empezaron a pasar más tiempo en Los Ángeles, grabando en el verano del 68 un LP que se tituló Feelin’ Glad, también de marcada influencia Beatle y con la mayoría de las canciones compuestas por Floegel. El disco no era nada malo (me lo he conseguido con motivo de este post); sin embargo, nuestros amigos no quedaron satisfechos debido principalmente a los arreglos, demasiado recargados, que el productor hizo en la edición. Tampoco, todo hay que decirlo, se vendió bien. Con estas oscuras perspectivas se explica que Glad desapareciera poco después. Por otra parte, Timothy, que era sin duda el líder del grupo, se sentía cada vez más cómodo en la escena musical angelina, contactando de muy buen rollo con varios colegas de esos disparatados finales de la “década prodigiosa”; en cambio, los otros tres preferían volver al Norte, a su Sacramento donde ya contaban con público fiel. La muerte de Glad y, sobre todo, la separación de los tres amigos que lo eran desde la High School se pdoujo al año siguiente, en 1969, cuando Tim aceptó fichar como bajista en Poco, la banda que habían formado unos meses antes Richie Furay y Jim Messina tras la desaparición de Buffalo Springfield. A Schmit lo llamaron a raíz de la retirada de Randy Meisner del grupo después de la grabación del álbum de debut (Pickin’ up the pieces); esto no deja de tener su gracia porque en 1977 Schmit volvería a sustituir a Meisner, esta vez en The Eagles. Convendría hacer un diagrama en que se vieran los distintos grupos de los sesenta y primeros setenta señalando los movimientos de músicos de unos a otros. Pero, en fin, lo relevante es que Timothy deja a sus colegas y se integra en uno de los grupos que mucho contribuyó al apogeo del country rock, estilo en el que se sentiría cómodo y progresaría (nada menos que en los comercialísimos Eagles).

  
Silly girl - Glad (Feelin' Glad, 1968)

Así que Tom Phillips, Ron Floegal y George Hullin volvieron a Sacramento, ficharon un bajista, Andy Samuels (en realidad su instrumento era la guitarra pero se adaptó), y dieron de alta un nuevo grupo al que llamaron Redwing. A principios de 1971 publicaron su primer álbum, de título homónimo, al que siguieron cuatro más, el último en 1975. Para entonces los cuatro músicos habían perdido el entusiasmo y decidieron dar por cerrada la aventura. Durante ese primer lustro de los setenta alcanzaron una calidad aceptable, dedicados mayoritariamente al country rock. Sin embargo, su popularidad no traspasó los límites de Sacramento y el entorno más cercano, pese a que recibió entusiastas críticas, como ésta que he encontrado nada menos que de la revista Rolling Stone. Sus componentes, por lo que yo sé, dejaron el rock business, a diferencia del viejo amigo Timothy Schmit que ha tenido una larga carrera. Así que los discos de Redwing se convirtieron en reliquias, ejemplares raros en vinilo que nunca pasaron al CD (aunque sí se han digitalizado y distribuido a través de Internet). Lo cierto es que yo, hacia el 75 o el 76, tuve el LP primero de aquella banda –ése con los cuatro caretos a cual más singular e impactante– y lo escuché mucho y con mucho gusto, sin saber apenas nada de ellos. Hace unos meses lo descargué de Internet (junto con otros dos de la banda) y volvía a reencontrarme con sonidos de mi primera juventud. Y me picó la curiosidad por enterarme de quienes habían sido esos tipos; hoy, fiesta de la Patrona de Tenerife, he aprovechado para cubrir mínimamente esa carencia. De muestra ahí van dos temas del vinilo que poseí hace tanto tiempo que casi me parece otra vida: muy recomendable.

  
The underground railway - Redwing (Redwing, 1971)

  
I'm your lover man - Redwing (Redwing, 1971)

4 comentarios:

  1. Excelente banda, no la conocía. Te felicito por el blog. Un abrazo!

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  2. Estimado Miroslaw,
    Tengo una curiosidad: somos de las misma quinta PMM (Poco más o menos)no sé de qué fuentes te alimentabas para escuchar a estos chicos. En los años 1975-77, en los Madriles no creo que hubieran muchas discotecas que pincharan a esta banda, y las emisoras como Radio 3 todavía no existían. ¿Acaso tenía enchufe con la Base de Torrejón :-)?
    Contesta el año que te venga mejor.
    Un saludete.
    P.D.: Creo que no me voy a hacer fans de ellos.

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    1. Satisfago tu curiosidad, Joaquín. Empecé a escuchar música rock hacia mis trece años, pongamos que hacia el 74. Es verdad que en Madrid no había mucha oferta auitiva (y a discotecas yo con esa edad no iba), pero tenía un buen amigo del barrio con hermanos mayores que tenían una espectacular colección de discos, comprados casi todos en Londres. Pero el disco de estos chicos proviene del Perú, a donde me trasladé en julio del 75 tras acabar sexto y aprobar la reválida (mi padre estaba trabajando allí). Lima estaba mucho más avanzada musicalmente que España por esas épocas, al menos mucho más abierta al mercado estadounidense. Además, hice amistad con gente bastante fanática del rock y poseedores de amplias discotecas.

      En todo caso, como creo que comento en el post, de estos chicos apenas supe mucho entonces. Ni siquiera recuerdo cómo llego ese primer disco suyo a mis manos. Supongo que recomendado por Pancho, un chaval que le encantaba el country-rock y, en especial, los CSN&Y, con loos que Redwing tuvo cierta relación. Lo cierto es que me gustaba y, vuelto a escuchar casi cuarenta años de silencio, estos chavales siguen gustándome y los recomiendo. Ahora además, gracias a internet, he podido disfrutar de dos discos más de esta banda, que^desapareció casi sin dejar rastro, sin oena ni gloria, y a mi juicio, un poco inmerecedimante.

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