viernes, 21 de diciembre de 2018

Lo que yo creo que hay que hacer con Cataluña

Hay algo que para mí es evidente: un Estado no se puede mantener a largo plazo con una parte geográfica del mismo cuyos habitantes mayoritariamente quieren independizarse. No digo que sea el caso actual de Cataluña; parece que su población está dividida más o menos a partes iguales, lo cual ya es bastante grave.

Sin embargo, tanto el PP como Cs (y VOX, por supuesto) parecen no compartir eso que yo considero evidente. A la vista de sus propuestas, parecen considerar que pueden mantener por la fuerza la sacrosanta unidad de España. Bien, lo cierto es que, a corto plazo, esas soluciones funcionarían pero la pregunta es si, a medio o largo plazo, no serían contraproducentes, no nos abocarían a una brecha insalvable entre los catalanes y el resto de los españoles.

Imaginemos una suspensión del régimen autónomo catalán, la ilegalización de los partidos que defiendan la independencia, el encarcelamiento de más políticos … Todas estas medidas han sido ya propuestas por quienes se llaman demócratas y constitucionalistas. No significan otra cosa que instaurar un régimen de excepción en la región más próspera y europea del Estado, poco menos que una “ocupación”

¿Creen los “españolistas” que así se acabará con el independentismo? Tenemos varios antecedentes de estas soluciones en la Historia de España (el último no hace demasiado: el franquismo) y lo que ésta nos enseña es que los sentimientos y deseos centrífugos se reprimen pero no se extinguen, más bien se refuerzan y, cuando cesa la represión, explotan con más fuerza (es decir, los comparten más personas).

Por tanto, la pregunta pragmática es: en estos tiempos que corren, ¿se pueden mantener durante mucho tiempo ese tipo de medidas represoras? Yo creo que no. Pero lo grave no es eso, sino que, de adoptarse, cuando hayan de retirarse se estará en una situación peor que antes, con menos posibilidades de reconstruir puentes. Y si al final no hay más remedio que aceptar la segregación, ésta será a las malas.

Así que me pregunto, ¿tan grave sería contemplar la posibilidad de que Cataluña se independice? Sí, es verdad que se “rompería” la unidad de España pero, en realidad, ¿qué significa eso para los españoles (e incluyo en este término a los propios catalanes)? Piénsese, ¿en qué cambiaría la vida de cualquier españolito el que Cataluña fuera un país independiente? Contesto: si las cosas se hacen por las buenas, en nada.

Y conste que yo prefiero que eso no ocurra. Pero creo que las propuestas de la derecha española no son las adecuadas para lograrlo sino más bien nos llevan a un callejón sin salida, a un aumento de la tensión que fácilmente derive en violencia y que, de seguro, genera un clima de conflicto incompatible con cualquier objetivo de bienestar social. Para mí, la única estrategia posible es desarmar de argumentos a los independentistas y hacerlo antes de que sea demasiado tarde (ya se ha perdido mucho tiempo).

Ello pasa por plantear explícitamente que la segregación de una parte de España no es algo inadmisible y dar pruebas de que se está dispuesto a dar cauces para que los catalanes puedan expresar su voluntad al respecto. Eso no significa reconocer el derecho a la autodeterminación, pero si el derecho a manifestar sus deseos respecto de su relación con el Estado. Ahora bien, una vez expresada con claridad esa posición, habría que obtener a cambio el compromiso de los líderes catalanes del respeto a esos cauces de expresión de voluntad popular y de las posteriores consecuencias.

Y aquí es donde aparece la necesidad de líderes de la talla de los Trudeau (padre) o instituciones como el Tribunal Supremo canadiense. Desde luego, yo ofrecería a los catalanes la posibilidad de manifestar en referéndum su voluntad, peor previamente habría pactado unas condiciones que garantizasen que el proceso no fuera demagógico sino serio y meditado. La pregunta o preguntas a hacer, el tiempo de campaña (suficientemente largo para que se pudieran sopesar serenamente los pros y los contras), los mínimos de participación y los porcentajes para que los resultados fueran relevantes, etc.

También dejaría claro desde el principio que el resultado del referéndum nunca sería vinculante, porque obviamente la Constitución no permite que una región se separe unilateralmente. Pero, al mismo tiempo, me comprometería a que me vinculara políticamente. Es decir, si los catalanes deciden por mayoría suficiente que quieren independizarse, instaría una reforma constitucional para posibilitar tal opción; reforma que obviamente debería ser votada en referéndum por todos los españoles, de modo que siempre sería perfectamente legítima.

Esta estrategia, desde luego, sería abrir un proceso largo, no menor de cinco o seis años. Durante ese tiempo lo que primaría sería la búsqueda del consenso, no del enfrentamiento. Me atrevería a apostar que, de hacerse así, los catalanes no votarían mayoritariamente por la independencia de modo que el conflicto quedaría resuelto para las próximas tres o cuatro décadas. Y si votan que sí, habría que dejar que el conjunto de los españoles decidiera.

Lamentablemente, que en este país se abra un proceso como el que describo se me antoja imposible. Por lo visto, lo que da más réditos es azuzar la bronca, exaltar los ánimos, el tradicional guerracivilismo de las dos Españas. Y, como ya he dicho, creo que esa estrategia solo puede conducir al desastre. Esos que tanto se llenan la boca con su defensa de la unidad de España son, a mi juicio, los verdaderos traidores.

13 comentarios:

  1. A mí no me importa lo más mínimo que Cataluña se independice. Lo que me molesta en grado sumo es que después de su independencia quieran seguir manejando el cotarro del resto de los españoles. Ya puestos a votar, si los catalanes pueden votar que tipo de relación quieren tener con el resto de los españoles, dejemos que los demás votemos que tipo de relación queremos tener con ellos y, de entrada, dejemos que los señores de Almendralejo puedan plantar todas las uvas que les dé la gana para hacer todo el cava que quieran.

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    1. Supongo, Números, que si Cataluña fuera un estado distinto al español no podrían impedir que los de Almendralejos plantaran las uvas que les diera la gana. Pero, en todo caso, me parece que adelantas acontecimientos y presumes futuribles.

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  2. Aplaudo de pie y añado: una manera de avanzar sería hacer explícito lo que se pretende cambiar. Al hacerlo se vería que las unidades de voluntades en conflicto son bolsas de gatos, yo no puedo creer que el catalán promedio, digamos Joan, se levanta cada mañana maldiciendo por formar parte de un reino. O que cada mañana un español no catalan (digamos Juan) se levanta cada mañana agradeciendo al Señor (si es católico, claro) haber nacido en el reino que está unido.
    A Joan y Juan les duelen otros callos y otros clubes de futbol les dan sus alegrías y, francamente, esto del gobierno es un plomo y no les interesa.
    Es de un anacronismo estupendo ponerse a discutir los limites de la soberanía: miremos el brexit si no: Los británicos tienen una larguísima tradición de aislamiento del continente, y pese a ello no logran ponerse de acuerdo internamente y con la UE que significa separarse de jure. ¿cuántos minutos les damos a Cataluña unida cuando se discuta quién paga las pensiones a la vejez que se les debe a los catalanes? ¿Y la elección de todos los estamentos de gobierno, desde jueces hasta academicos?¿soportarán los españoles en conjunto constatar que el PBI caiga 10 o 20% porque hay economias de escala en estar unidos?

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    1. Este es un país (e incluyo a los catalanes) en el que las discusiones son, sobre todo, por "principios". Y enseguida nos cabreamos. Nadie nos ha explicado por qué es tan terrible que Cataluña se separe, pero parecieramos dispuestos a ir a la guerra por ello.

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  3. Tu propuesta de permitir un referéndum y que si gana el SI se proponga una modificación de la Constitución, me parece bien porque sigue dependiendo de todos los que conforman hoy en día la unidad España. Pero también me parece una propuesta buenista que el independentismo no va a asumir. Ellos llevan años defendiendo que tienen el derecho a irse sin necesidad de que el conjunto se pronuncie. Y defender un referéndum vinculante, pero apostando por el NO cae en una falacia de petición de principio porque reconocer el derecho de autodeterminación a una parte de un todo es reconocer un derecho que solo tiene el todo, por tanto, de facto le reconoces el derecho a la parte si permites el referéndum.

    Ahora mi postura respecto del derecho de autodeterminación, o como eufemismo actualmente llamado derecho a decidir, es que mi YO liberal está a favor de toda propuesta que aporte libertad de elección a los individuos. Y decidir con qué personas asociaciarte, para vivir en sociedad, sería una propuesta lógica y coherente con los principios liberales. Por ejemplo, Xavier Sala i Marti es un economista Catalan de la Escuela austriaca partidario de la independencia y por tanto congruente con su ideología. Esto extrapolandolo a la realidad se materializaria en las Ciudades Estado. Porque bajar de la escala ciudad a la escala Individuo parece una organización territorial a todas luces inviable. Cada Individuo un Estado nos lleva a Mad Max. Si analizamos teóricamente lo que supondría la generalizacion de las Ciudades Estados, llegamos a la conclusión de que darían lugar a un mundo mucho mas desigual que el actual. Los ricos se irían a vivir todos juntos creando Ciudades Estados sin impuestos por ejemplo. Y la capacidad de movilidad de los pobres para cambiar de Ciudad Estado sería tan limitada que terminarían conformando grandes Ciudades Estados de pobres. Este pensamiento es el que hace aparecer a mi YO socialdemócrata que defiende la unión frente a la separación y que considera que la Igualdad ante la Ley se ve mermada si cada Ciudad tiene sus leyes. Este YO mio es universalista y para nada nacionalista español. Este YO estaría encantando de ceder competencias actualmente del Estado español a la Unión Europea porque considero que nos gobernarian mucho mejor. Este YO se indigna cuando ve a la izquierda española, cuyo principio básico es la Igualdad Social, defender el derecho de autodeterminación a pesar de que esto vaya contra del principio básico de su ideología.

    Lo que creo que va a suceder es que o los independentistas ceden y renuncian al derecho de autodeterminación o terminará en violencia. Nunca en la historia de la humanidad ha habido una independencia sin guerra o sin acuerdo entre las partes. España nunca va a renunciar a Cataluña. Así que o renuncian los independentistas a la modificación del status quo actual o sólo les queda una vía, la violencia.

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    1. Empiezo el post diciendo que no me parece sostenible a largo plazo mantener dentro del Estado a una parte que no quiere estar. Discutir si tienen o no derecho a la autodeterminación me parece un mero formalismo. Sé de sobra que no lo tienen, pero no hay que olvidar que los derechos no son sino convenciones. En una época no hab´ñia derecho al divorcio y, al final, se ha admitido.

      Lo que vengo a decir es que la única forma REALISTA de afrontar este conflicto es admitiendo de entrada la posibilidad de que los catalanes formen su propio estado. Y, a partir de ese reconocimiento, pactar las condiciones para que pueda materializarse Eso es lo que hicieron los canadienses y no les fue mal; lograron desactivar el separatismo durante unas cuantas décadas

      Sería interesante y positivo permitir a los catalanes saber que pueden decidir si quieren o no formar parte de España. Estoy convencido de que sus líderes estarñían dispuestos a acatar reglas razonables de juego como, por ejemplo, un tiempo suficiente de reflexión, poner sobre las mesas las condiciones básicas del divorcio y un porcentaje mínimo de voto afirmativo (incluyendo abstención).

      Estoy, de otra parte, convencido de que con un planteamiento sereno y razonable no saldría la decisión de separarse. En cambio, de seguir con la confrontación, cada vez habrá más independentistas (hay una enorme mayoría ahora mismo entre los jóvenes) y la situación degenerará gravemente

      Y si con unas condiciones razonables pactadas saliera el sí, el resultado sería vinculante políticamente aunque, claro está, no jurídicamente Ciertamente habrá que someter a referéndum entre todos los españoles el cambio constitucional. Si sale que no, es que este país es intrasigente y prefiere obligar a los catalanes a ser españoles en contra de su voluntad.

      Por último, eso de que España nunca va a renunciar a Cataluña ... ¿Quién es España? ¿No estarás proyectando tus pensamientos/emociones?

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  4. Pero si el ciudadano no está por encima de la ley, o no tienen derecho a estar por encima de ella, ocurre que hay un conflicto entre la legalidad y la legitimidad. Y eso, parece ser, que a los ciudadanos catalanes no les queda claro. En principio porque sus votantes han elegido legítimamente, por tanto, parece ser que no les queda claro cómo puede existir una posibilidad de cambio. Así que surgen dos legalidades enfrentadas. Para más inri la Constitución dice que luego tienen que votar el resto de los españoles algo que quizás no les incumbe mucho a muchos. [Yo, al menos, no iría a votar eso.]

    Lo que sí ha mejorado Pedro Sánchez es no aplicar el Código Penal porque eso no es política. Ahora bien, como cambien las tornas y salgan en las próximas elecciones el tándem de la derecha va haber hostias de aquí a Lima. Parece ser que las inversiones realizadas de momento le ha marcado un gol a los catalanes. Que en definitiva eran sus pretensiones primeras: obtener más cuota del Estado.

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  5. Yo renunciaría a Cataluña hoy mismo. Sólo por lo pesados y egoistas que están demostrando ser los independentistas. Y tengo a varios conocidos que opinan igual. Eso si, también opinan que al enemigo ni agua. Es como cuando se divorcian de ti, sin tú querer. La parte que provoca el divorcio no puede esperar buen trato de la otra parte.

    La afirmación "España no va a renunciar a Cataluña" es simplemente una extrapolación del comportamiento habitual de todos los Estados en estas situaciones. Lo de Canadá es la excepción

    Además la complejidad de tal decisión, y los cambios que produce implica que no se puede estar tomando la misma cada poco tiempo. Es decir, por sus características es una decisión que si se toma es para un largo periodo de tiempo. Esta complejidad de cambio estructural implica que no se deba tomar por una mayoría simple. Como sucede en cualquier otro cambio estructural, por ejemplo la modificación de la Constitución. ¿Los independentistas aceptarían un derecho de autodeterminación si tienen mas del 66%, en vez de el 51%?

    Respecto de "no me parece sostenible a largo plazo mantener dentro del Estado a una parte que no quiere estar" primero habría que concretar que entiendes por parte. Ya que dependiendo de tal concreción la afirmación puede ser cuestionada. Cuanto mas bajes de escala menos cierta es. Estoy seguro que hay multitud de municipios, barrios, bloques de edificios donde hay una mayoria abrumadora de personas que querrían conformar un nuevo Estado. Para empezar en Cataluña, pasando por el País Vasco, Galicia, por citar ejemplos nacionales. Y estos deseos llevan existiendo desde hace muchos años así que la temporalidad no creo que sea un factor relevante

    Para mí la cuestión clave es si consideras que la autodeterminación es un derecho o no. Para mí no lo es. Porque si así lo consideras renuncias al Estado para dar lugar a la asociación libre de individuos. Y esto podrás defenderlo desde el liberalismo, pero nunca desde las ideologías socialistas o conservadoras

    Por citar el ejemplo la Constitución de Cuba:

    Art. 3. Soberanía de todos los cubanos.
    Art. 5. Partido único, ergo separatistas ilegales.
    Art. 11a. Estado controla todo el territorio

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    1. Olvídate de las etiquetas. Las ideologías no son congruentes o lo son solo en sus textos fundadores, nunca en la práctica. Argumenta, por tanto, al margen de teóricas congruencias ideológicas, al margen de "ismos".

      La autodeterminación (tal como la entienden los catalanes) NO es un derecho. Pero esa no es la cuestión clave. Los derechos no son más que convenciones. Lo que hoy no es un derceho, mañana puede pasar a serlo.

      La cuestión clave (para mí) es sí una parte del Estado puede forzarse a seguir siendo parte de éste si durante suficiente tiempo una mayoría suficiente de sus habitantes quiere separarse. Ya he dicho que yo creo que no, que no es viable a largo plazo y en el mundo actual. Por tanto, la cuestión clave es cómo evitar que se den esas condiciones.

      Lo que yo entiendo por parte es lo que tú y todos entienden por parte. Una unidad geográfica con identidad histórica, cultural. Al final, la clve está en que los habitantes se sientan "nación". Por ejemplo, muy pocos defenderían que Tenerife es una nación, y en cambio muchos más, sin necesidad de ser independentistasm admitirían que Canarias es una parte con las condiciones para ser nación. En la práctica, saber qué se entiende por parte no plantea demasiados problemas: somos el resultado de una historia y condicionados por un geografía.

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    2. Si una parte es una unidad geográfica con identidad histórica y cultural, prácticamente cualquier parte poblada de un territorio puede cumplir esos requisitos. Todo lugar tiene su historia propia y por tanto su rasgos culturales diferenciales. Un ejemplo, ridículo por simple, en el Sur de Tenerife las papas guisadas suelen dejarse enteras y en el Norte de Tenerife las papas se dejan desmigajar en parte. Y la historia del Norte de Tenerife y la del Sur de Tenerife tienen sus diferencias relevantes. Cualquier agrupación poblacional tiene su historia propia y también tiene rasgos culturales únicos.

      La generalización del uso de los vehículos de motor equiparan los lugares. Antes debido a la dificultad de desplazamiento, desplazarse 50km era toda una aventura, implicaba que cada lugar estuviera mucho más aislado. Esto conlleva una endogamia propia de cada lugar. Por tanto, si aceptas que cualquier lugar con historia y cultura propia pueda conformarse como un Estado, llegaríamos a las Ciudades-Estado. Y aquí vuelvo a mi argumentación inicial donde este sistema de organización territorial no me parece adecuado porque genera una gran desigualdad.

      Mi postura en vez de partir de las diferencias parte de las similitudes. Todos tenemos una historia y una cultura común. En el caso catalán, ¿Qué es la cultura catalana? ¿Dónde empieza lo "propiamente catalán" y dónde acaba lo español? ¿Dónde acaba lo europeo, lo judeocristiano y lo grecorromano?

      Si se fundamenta la separación por las diferencias. Se fundamenta la unión por las similitudes. Y en las sociedades occidentales actuales son más comunes las similitudes que las diferencias

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  6. De entrada, Miroslav, me sorprende que defiendas que los catalanes puedan votar sobre su relación con España; pero que los Almendralejo no puedan plantar las vides que les salga del níspero a menos que los catalanes den su visto bueno. ¿Acaso Extremadura es una colonia de Cataluña?

    Afortunadamente las redes, a veces, son fiel reflejo de nuestro testimonio. Mira por ejemplo, sobre el minuto 14 de este video, como Junqueras, aparándose en el artículo 11.2 de la Constitución Española, defiende que los ciudadanos de una Cataluña independiente no perderían la ciudadanía española. Naturalmente no hace mención del artículo 11.1 donde se establece que: La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley. Ergo se NO te pueden PRIVAR de la nacionalidad, pero SÍ se puede PERDER y es que privar y perder no son sinónimos.

    Aquí hay otro video donde Carod Rovira se ve incapaz de explicar con claridad dónde jugaría el Barcelona en el caso de una Cataluña independiente y, también da a entender, que podría jugar dónde quisiera. Véase también al respecto esta noticia.

    También, cuando comenzó esta movida, había una página web donde se exponían todas las ventajas de una Cataluña independiente: habría doble nacionalidad, el Barcelona seguiría jugando la liga española, no habría fronteras, no habría aranceles, Cataluña seguiría siendo miembro de la Unión europea... obviando en TODOS los casos que esos supuestos NO dependería del hipotético gobierno de una Cataluña independiente. No estoy, por lo tanto, asumiendo futuribles ni presuponiendo nada.

    Cambiando de tema. Juan Carlos el problema no es que España no quiera renunciar a Cataluña. El problema es que media Cataluña, como en 1640, 1700 y 1936, no quiere renunciar a España.

    Por último, y por si a alguien le interesa, mi opinión al respecto la expuse aquí y aquí

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    1. De acuerdo, pero desde mi punto de vista es indiferente la cantidad de personas que quieren separarse. Porque la autodeterminación no es un derecho reconocido. Ahora mismo hay unidades espaciales (municipios barrios, ...) donde una vasta mayoría quiere separarse. ¿En esas unidades si reconocerias la autodeterminación? Debatir sobre porcentajes implica reconocer tal derecho. Yo simplemente no lo reconozco

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    2. No sé cuándo o dónde he dicho nada sobre los de Almendralejos. Me da la impresión, Números, que mezclas lo anecdótico con el fondo del asunto. A mi juicio, éste es si es factible mantener una parte de un Estado dentro del mismo si pervive una voluntad separatista mayoritaria. Yo creo que a largo plazo no. Y lo que me preocupa es si la estrategia de los gobiernos españoles es la más correcta. Hay, desde luego, demasiada emotividad.

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