jueves, 5 de agosto de 2010

Vacaciones en el Danubio

Dentro de unas horas salimos de viaje. Volaremos a Munich y desde allí a recorrer el Danubio y, ya de paso, desviarnos a algunos sitios interesantes. Hace unos meses pude leer (llevaba muchos años con ganas) el magnífico libro de Claudio Magris y, aparte de entusiasmarme, me propuse que también yo tenía que recorrer el gran río. Por limitaciones de tiempo no llegaremos hasta la desembocadura (queda para otro año), pero aún así el plan se nos presenta muy atractivo.

El prólogo al Danubio comprende el desplazamiento hacia el oeste, para empezar por las fuentes del río. Así que, nada más llegar al aeropuerto muniqués, saldremos a pasar la noche en Augsburgo. Al día siguiente, paseo por la vieja ciudad de los Fugger, los banqueros de Carlos V, y a pasar la tarde y noche en Stuttgart. El sábado nos desplazamos a Estrasburgo (con parada previa en Ludwigsburg) para disfrutar unas horas de la capital alsaciana y de una de las más maravillosas catedrales góticas. El domingo volvemos a entrar en Alemania y nos detenemos en Friburgo, la capital de la Selva Negra. Cayendo la tarde estaremos cruzando la divisoria entre las cuencas del Rhin y del Danubio y llegaremos a dormir a Furtwangen que, en estricto sentido, viene a ser la primera etapa del viaje danubiano.

La primera etapa corresponde al Danubio Superior o alemán. El lunes, desde Furtwangen y tras haber visitado el museo del Reloj, subiremos hasta las fuentes del Breg, un chorrito de agua que, según cuenta Magris, es el origen del gran río europeo, aunque sea muy discutible. Luego iremos a Donaueschingen, confluencia del Breg y el Brigach y nacimiento oficial del Danubio (remontar el Brigach sería volver a adentrarnos en la Selva Negra y nos demoraría mucho). Luego a Sigmaringen, donde está el célebre castillo de los Hohenzollern y en el cual se refugió el gobierno colaboracionista de Vichy al final de la Segunda Guerra. A partir de ahí nos desviamos temporalmente del curso del Danubio para acercarnos a Tubinga, la famosa ciudad universitaria a orillas del Neckar. De Tubinga, atravesando la Jura suaba y con noche en una villa decimonónica de un pequeño pueblo, llegaremos a Ulm, cerrando el primer anillo del recorrido y volviendo a encauzarnos en el río que motiva este viaje.

Desde Ulm volvemos a entrar en Baviera y siguiendo el Danubio nos dirigiremos hasta Ingolstadt, cunade tradiciones secretas y conspiratorias. Dormiremos esa noche (martes 10) en Kelheim y desde allí, al día siguiente, nos volveremos a desviar para remontar por un breve trecho el Altmühl hasta Riedenburg. Pero enseguida nos reencauzamos y directos hasta Regensburg (o Ratisbona), donde hemos conseguido habitación en el Goldenes Kreuz, el hotel que alojó a Carlos V durante sus amoríos con Bárbara Blomberg (y al que le tenía ganas desde que escribí sobre esa mujer). El jueves 12, con parada previa en Straubing, llegaremos a pasar la noche en Passau, la ciudad que gobernaba un Obispo y en la que confluyen al Danubio el Inn y el Ilz. A dos pasos de aquí empieza Austria y, por tanto, acabará la primera etapa danubiana, en la que habremos hecho unos 660 kilómetros.

La segunda etapa es la austriaca que culmina necesariamente en Viena, pero antes de llegar a la capital de los Habsburgo, nos detendremos en Linz, visitaremos el monasterio de San Florián (uno de los más antiguos de Austria), el campo de concentración de Mauthausen (que también hay que deprimirse un poco) y las localidades de Grein, Artstetten, Melk, Krems y Tulln, ciudad natal del pintor Egon Schiele, uno de mis muchísimos favoritos. En Viena pasaremos cuatro días, y el descanso de coche lo compensaremos con intensas pateadas de la ciudad. Luego, el martes 16, con 326 kilómetros hechos en esta etapa, iniciaremos la tercera.

De esta tercera y última etapa danubiana sólo sabemos que llegaremos hasta Budapest, con parada previa en Bratislava. A diferencia de lo descrito hasta aquí, esta parte del viaje está sin programar, nada más que ideas a grandes rasgos. Así, pensamos pasar dos o tres días en Budapest y luego abandonar definitivamente el Danubio para dirigirnos hacia el lago Balaton. Desde ahí atravesaremos las llanuras magiares pasando por Maribor (brevísima entrada en tierras eslovenas) y saldremos a Graz, la capital de la Estiria austriaca. De Graz a Salzburgo, a ver estatuas de Mozart y abandonar Austria. Ya en Baviera, los dos o tres días que nos queden los pasaremos en Munich. Esta última parte del viejo son unos 1.200 kilómetros, pero sólo 280 corresponden al Danubio (hasta Budapest)

En fin, ya veremos como se nos da. Vamos con la idea de ir haciendo un pequeño diario de viaje, o sea que, a lo mejor, voy actualizando el blog con mis impresiones danubianas.


CATEGORÍA: Irrelevantes peripecias cotidianas

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