sábado, 4 de diciembre de 2010

Palique

Me aseguraba hace unos días una amiga muy canaria (de las defensoras de "lo nuestro") que palique es un término autóctono de este archipiélago. Verdad es que aquí se usa mucho, con intencionalidad popular (o sea, que quienes lo dicen lo hacen con frecuencia como declaración identitaria, poco más o menos) y que, por contra, no me suena que se emplee con la misma frecuencia en la Península. Sin embargo, no es término de origen canario, sino de rancio castellano. Palique es charla, parloteo, conversación ... Normalmente tan abundoso de palabrería como escaso de sustancia. Según el DRAE, coloquialmente (como se usa aquí) significa conversación de poca importancia, aunque su primera acepción, probablemente ya casi extinta, corresponde a un artículo breve de tono crítico o humorístico.

De hecho, Paliques llamó Clarín –don Leopoldo Alas– a los artículos breves y críticos que escribió mayoritariamente en la revista Madrid Cómico, durante la década de los noventa del XIX y en los que, gracias a no dejar títere con cabeza (no se imaginen, no obstante, como antecedentes de los actuales programas de telebasura), obtuvo enorme popularidad (y miedo) en los fortos culturales y políticos de la capital y del Reino en su conjunto. Justifica el propio escritor el título elegido en que se trata de cosillas de poca monta («lo llamo Palique para escudarme desde luego con la modestia; porque palique vale tanto como conversación de poca importancia, según la Academia ...»); pero añade que el nombre alude también a su voluntad castigadora, que hay que dar palo a diestro y siniestro, que hay muchos que por entonces lo merecían (y seguro que eran muchos menos que ahora).

Sin duda palique viene de palo (o sea del latín) y compruebo en el Corominas que ya consta en la acepción de charla intrascendente en el diccionario de 1817. El ilustre catalán me informa de que esta acepción debe provenir de palillo que se empleaba por conversación, especialmente la que se tiene en la sobremesa mientras los comensales se hurgaban los dientes con los palillos (esta acepción, por cierto, sigue registrada en la última versión del DRAE, aunque me imagino que ya nadie la usa). Corominas cita como autoridad a Alonso de Palencia, un judeoconverso del siglo XV, educado al amparo del famoso obispo, también hispanohebreo, Pablo de Santa María (sobre este personaje, a quien descubrí leyendo el monumental libro sobre los Orígenes de la Inquisición Española, de Netanyahu, tengo unas cuantas notas escritas que a lo mejor algún día remato). Me imagino la escena que no deja de ser simpática: unos cuantos hidalgos castellanos bajomedievales en torno a una mesa en una amplia sala de muros de piedra, los platos delante con las sobras del copioso almuerzo (carne de caza), algo ebrios por el abundante vino tinto bebido, y en animada cháchara de chismes y chascarrillos mientras todos y cada uno de ellos se afanan en escarbar entre sus rendijas dentales para echar afuera esos hilillos fibrosos o bolillas pastosas que se han quedado atrapados en las abundantes hendiduras bucales.

Práctica habitual tenía que ser ésa para que se diera la traslación semántica, lo que viene a demostrar (por si hacía falta) que lo que nos parece educado va cambiando con el tiempo. Que de palillo se pasara a palique puede deberse, sugiere Corominas, al cruce con términos derivados de parla, como parlique. Esta palabra desde luego resulta demasiado parecida a palique, tanto que me hace pensar que la segunda provenga de su alteración y no de los mondadientes medievales (en contra de la opinión de Corominas). Sin embargo, parlique no viene en el DRAE y ni siquiera se registra en la séptima edición (de 1823) que es la más antigua que he consultado. Hasta que consiga verificar la existencia antigua de ese término (permítaseme una cierta desconfianza hacia mi admirado Corominas), tengo para mí que es más bien al revés; es decir, que acuñado palique en la acepción ya dicha, el habla popular deformó su pronuncia mezclándola con parlar. Y de este supuesto encuentro al menos dos citas "cultas", ambas referidas a la literatura costumbrista (que, como es sabido, gustaba de reproducir los términos "académicamente incorrectos" del pueblo llano): una en "Los Bobos de Coria", uno de los famosos pronósticos de Diego de Torres Villarroel (apasionante personaje por el que merece la pena interesarse), fechado en 1750, y la otra en un artículo sobre los ritos de la vida y la muerte en la región murciana (de Carlos Valcárcel, revista Murgetana nº 78), donde se dice que cuando los labradores iban a dar el pésame a la familia del terrateniente muerto, en nombre de todos hablaba el que mejor "parlique" demostraba. De hecho, emplear "parlique" por "palique" es hoy en día bastante frecuente, como puede comprobarse tecleando el palabro en Google y pasando por las miles de páginas en que aparece con esta acepción.

Pero, a lo que iba, que le dije a mi amiga que yo creía que palique no era término canario y ella me contestó que estaba equivocado. Así que, sin argumentos para contradecirla, hube de ponerme a investigar un poquillo y de paso paliquearles este post. Pues, al fin y al cabo, no otra cosa que paliques son los textos que aquí escribo.


Susan Tedeschi - Talking About (Back to the River, 2008)

PS: Hay un lenguaje de programación "orientado a objetos" (¿mandeeee?) llamado Smalltalk; pues resulta que en la web World Lingo, cuando la ves en español, lo traducen como Palique. La definición (es lo que pasa con las traducciones automáticas) no aclara demasiado: Palique del GNU es una puesta en práctica del Palique lenguaje de programación por Proyecto del GNU.

3 comentarios:

  1. Tú sigue paliqueando (sin sentido peyorativo) !!!

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  2. Bueno, yo tenía una amiga zaragozana que sostenía que la longaniza era un embutido típico aragonés. Es lo que tiene haber salido poco del propio pueblo. En los casos más graves acaba derivando en nacionalismo identitario sumamente progresista, con porcentaje significativo de votos y responsabilidades de gobierno; las manifestaciones menos virulentas, como la del palique canario o la longaniza aragonesa, , se quedan en cerrilismo común, sin peores consecuencias.

    Lo de que el palique venga del palillo de dientes, aparte de dar bastante asco, me suena a etimología "sobrevenida", tiene bastante aspecto de haber sido elaborado "marcha atrás". Más posible me parece algún parentesco con parla.

    (No deja de admirarme la universalidad de tus intereses y tu capacidad de trabajo. Ya te lo he preguntado alguna vez pero ¿tú cuándo duermes?)

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  3. Vanbrugh: Duermo poco y no es por gusto. Luego, durante el día, me entra sueño. En cuanto a la universalidad de mis intereses, no creo que sea cosa de admirar, pues nada he hecho para merecerla. Eso sí, es una suerte porque no sé lo que es aburrirse.

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