lunes, 12 de marzo de 2007

Contando manifestantes

A mi modo de ver, Internet es potencialmente un recurso poderosísimo para el fomento de la libertad y del conocimiento. Naturalmente, esa potencialidad hay que querer aprovecharla y también hay que saberlo hacer, lo que exige tener despierto el espíritu crítico. Pero pese a sus riesgos, estoy totalmente convencido de que está revolucionando desde la base uno de los tradicionales mecanismos del poder: el control de la información. Sobre todo, en los últimos años, con la aparición de miles de personas que “van por libre” (por ejemplo, los propios bloggers) y se dedican a dar sus opiniones, decir lo que saben, lo que ven, poner en cuestión los mensajes estereotipados oficiales, etc. A riesgo de parecer un ingenuo optimista, me declaro entusiasmado con la inmensidad del archivo vivo que significa la red.

Hace un rato, por ejemplo, he descubierto el blog del manifestómetro, que se dedica justamente a “medir” la cantidad de gente que va a las manifestaciones. según cuentan en uno de sus primeros posts, la idea les surgió a raíz de un artículo en Wired en el que, hablando acerca del periodismo ciudadano, se afirmaba que “los profesionales tienen algo de lo que carecen la mayoría de los amateurs: recursos. Sin embargo, en opinión del promotor de la iniciativa, “cualquiera que de repente sienta una inquietud especial por cubrir un evento tiene a su disposición una enorme base de datos para documentarse, un archivo de imágenes, un archivo de vídeos y un sistema de edición y publicación”. Sólo harían falta ganas (y tiempo, añadiría yo). Y ganas tenían porque montaron el blog y se vienen dedicando, desde la manifestación contra la LOE de noviembre de 2005, a calcular asistentes a cada manifestación, documentando ampliamente cómo lo hacen.

De la lectura del blog uno se lleva la impresión de que los autores (cinco personas, cada una con su propio blog) son unos irreverentes poco afines a las posturas del PP y probablemente contaminados por ese pernicioso relativismo, hace poco tan acertadamente denunciado por los obispos como una de las causas que nos está abocando a la crispación guerracivilista. Aclaro esto, para que se vea que me he percatado de que no cabe esperar objetividad de sus cálculos. Sin embargo, poco a poco, pese a descalificaciones diversas de quienes no se han molestado en desmontar sus métodos o hipótesis de cálculo, el manifestómetro ha venido a convertirse en una de las referencias más fiables, citado incluso por los “mass media” tradicionales. Y simplemente, por echarle ganas y el suficiente rigor.

Seguramente, cualquiera más avezado que yo en Internet conocerá desde hace tiempo la existencia de esta web. Vaya en mi defensa que en estos últimos tiempos, en parte por el predominio en mi vida de otras preocupaciones y en parte por la necesaria búsqueda de la paz mental, evitaba indagar demasiado en las miserias de nuestra política patria. Pero en fin, todo llega (lo bueno y lo malo) y así, interesándome por los últimos acontecimientos, he caído irremisiblemente en este interesante blog monográfico.

¿Y cuántas personas asistieron a la mani del sábado en Madrid según estos muchachos? Pues entre 240 y 320.000 personas, que es el resultado de multiplicar por 3 o por 4 los 80.000 m2 del área ocupada alrededor de las 7 de la tarde. Sin embargo, la Comunidad Autónoma de Madrid estima que asistieron 2.125.000 personas y se refiere a un área ocupado de 400.000 m2 (cinco veces más que la de los chicos del Manifestómetro). Bueno, 400.000 m2 es una pasada. Cualquiera que tenga el Google Earth puede jugar a delimitar un área sobre la foto aérea de Madrid hasta alcanzar esa superficie. Me he entretenido un rato midiendo yo mismo el área ocupada por la manifestación según la delimitación sobre foto aérea aportada por el Manifestómetro y puedo confirmar que, con un margen de error más que razonable, su medición es correcta (a mí me da 82.800 m2). Para que el área ocupada fuera de 400.000 m2 como sostiene la Comunidad de Madrid, tendría que haber estado llena toda la superficie de La Castellana en dirección norte hasta la Plaza de Castilla (además de la que ya estaba ocupada). Cualquiera que conozca Madrid se dará cuenta de que la medición de la CAM es algo exageradilla.

Pero además la CAM se pasa otros tantos pueblos al aplicar densidades. Porque 2.125.000 personas en 400.000 m2 equivale a 5,3 personas por m2, cuando está más que aceptado que es dificil alcanzar densidades de 4 personas/m2 por muy apretados que vayan los manifestantes. A este respecto son muy ilustrativos los cálculos de densidad que hace Alex que, para el partido del Barcelona-Madrid del sábado estima la densidad de las gradas de un estadio hasta los topes en 2,6157 personas/m2.

Por supuesto que la CAM no explica en absoluto cómo ha calculado la cifra que aporta; no muestra el área ocupada por la mani ni justifica sus hipótesis de densidad. Total, qué más dan las cifras (será que somos todos de letras). El PP todavía se permite corregir al alza a su eximia Espe y sube el número de asistentes a dos millones y medio (tampoco aclara sus cálculos). Uno se pregunta a qué conducen estas hipérboles y se teme que ponerlas de manifiesto sólo vale para ser insultado o descalificado por atender a “detalles” carentes de importancia ante la magnitud histórica del “movimiento cívico por la libertad y contra ETA (que) ha vuelto a batir un récord de convocatoria, en la primera gran manifestación convocada por el PP”. (Libertad Digital).

Como jocosamente comentan en el Manifestómetro, en este país lo que gusta es fardar de quién la tiene más grande. Pues vale. Por cierto, la manifestación del 13 de enero (a la que no se sumó el PP) congregó entre 111.000 y 148.000 personas, según el mismo Manifestómetro. Así que, en honor a la verdad, justo es decir que la del sábado tuvo algo más del doble de participación, pero no casi veinte veces más.

Y para acabar me pregunto, ¿no se puede ser mínimamente objetivo en algo en que es tan fácil serlo?
 
Libertad sin ira - Jarcha (Libertad sin Ira, 1976)

PS: Enlazo esta canción que fue la que hizo sonar el PP en la manifestación porque me gusta y porque no entiendo a cuento de qué vienen ahora a patrimonializársela. ¿Va a ser verdad que son ellos los que están renunciando al discurso de la ira para buscar la libertad?

POST REPUBLICADO PROVENIENTE DE YA.COM

Iñaki de Juana Chaos

Advierto que este post es un tremendo coñazo. A raíz de la polémica suscitada por la excarcelación de De Juana Chaos, del continuado y progresivo calentamiento del clima social y político (y especialmente tras la manifestación del sábado en Madrid), llevo varias horas buceando en la red, recopilando datos, leyendo opiniones y, en fin, tratando de formarme una opinión que vaya algo más allá de la visceralidad. Porque en este asunto, como en muchos otros de la actual vida política española, reconozco mi desconcierto y mi preocupación. Así que me pongo a escribir para aclararme. Y me temo que seguiré escribiendo sobre el tema (no he hecho más que empezar); otra cosa será que lo publique en este blog que no debería derivar mucho por estos cauces tan desagradables.

La Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Madrid VI (Penal de Aranjuez) se reúne el 28 de febrero. La componen 8 profesionales (el director del centro, uno de sus subdirectores, un jurista, un psicólogo, un trabajador social, un educador, un funcionario responsable de vigilancia y un médico). La primera cuestión que se planteó la Junta era la de clasificar a De Juana en segundo grado. Por tanto, hasta ese momento, el etarra estaba clasificado en primer grado lo que, según el Reglamento Penitenciario, corresponde a los internos calificados de peligrosidad extrema o inadaptación manifiesta y grave a las normas generales de convivencia ordenada. La Junta decidió por unanimidad la clasificación del segundo grado. Esto no me parece para nada extraño. Según he leído en alguna web, ni siquiera el PP estaba en contra del segundo grado que, al fin y al cabo, es la clasificación por defecto de cualquier recluso.

La discusión entre los miembro de la Junta parece ser que surgió en cuanto a aplicar a De Juana el segundo párrafo del artículo 100 del RP, cuyo texto reza así: "No obstante, con el fin de hacer el sistema más flexible, el Equipo Técnico podrá proponer a la Junta de Tratamiento que, respecto de cada penado, se adopte un modelo de ejecución en el que puedan combinarse aspectos característicos de cada uno de los mencionados grados, siempre y cuando dicha medida se fundamente en un programa específico de tratamiento que de otra forma no pueda ser ejecutado. Esta medida excepcional necesitará de la ulterior aprobación del Juez de Vigilancia correspondiente, sin perjuicio de su inmediata ejecutividad". Según he leído en ya.com, la aplicación de esta "flexibilización" del segundo grado exigió una segunda votación de la que resultó un empate a 4, ganando el sí por el voto de calidad del director del centro.

Por cierto, el "programa específico" que propuso la Junta (y que creo que es el que efectivamente se ha puesto en marcha) consiste en lo siguiente: "Para favorecer el tratamiento médico recuperador y los controles sanitarios precisos, el interno, una vez cause alta en el centro hospitalario, para continuar con tratamiento ambulatorio u otras medidas de seguimiento de la evolución de su estado de salud, se verá eximido de pernoctar en el establecimiento penitenciario, una vez se hayan aplicado los dispositivos de seguimiento telemático. Su efectiva aplicación vendrá condicionada a la expresa aceptación por parte del penado de los siguientes controles:
- Mientras permanezca en el centro hospitalario, será controlado a diario por los servicios médicos del centro penitenciario de destino, que remitirán informe con la misma periodicidad a esta Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Además, por los Servicios Sociales se establecerán las medidas de coordinación con los servicios homólogos del centro hospitalario para completar su seguimiento. También se realizarán los controles de seguridad que se consideren adecuados.
- Después de causar alta, permanecerá en su domicilio, con el horario que se determine, con seguimiento telemático continuado. Las salidas del mismo, para asistir a consulta o ingreso hospitalario o para el desarrollo de actividades terapéuticas, deberán ser previamente autorizadas por las unidades competentes del establecimiento penitenciario de destino
- Los informes médicos que se enviarán a la Dirección General, una vez la evolución del tratamiento permita el control en su domicilio, tendrán carácter semanal.
- Conforme evolucione su estado de salud, se podrán imponer otras medidas de control y seguridad".

La única competencia para aplicar a un preso el segundo grado la tiene la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, que la ejerce mediante la emisión de la correspondiente Resolución. Sin perjuicio de ello, cuando este departamento resuelve aplicar a un preso las medidas del artículo 100.2 RP, la decisión ha de ser comunicada al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria para que la apruebe. Estrictamente, como queda perfectamente claro en el Auto de ese Juzgado, el Juez lo que hace al aprobar la Resolución es, sobre todo, verificar la adecuación a Derecho de la misma.

La propuesta de clasificar al etarra en el segundo grado fue comunicada al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, que da traslado de la misma al Ministerio Fiscal, que emite informe favorable. El Juez del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, dictó el 1 de marzo Auto por el que la aprueba. Me parece interesante transcribir los párrafos finales de los razonamientos jurídicos del Auto:

"Por tanto solo cabe concluir que la clasificación acordada en segundo grado con aplicación del artículo 100.2 del RP cumple plenamente los presupuestos contenidos en la legislación penitenciaria, valorándose en el presente caso por el juzgador el estricto cumplimiento de la legalidad vigente, más allá de cualquier merecimiento subjetivo que exigen otras figuras jurídicas penitenciarias y que en el momento actual supondrían en el caso que nos ocupa su desestimación de pleno; y todo ello con independencia de la persona en quien se concreta, incluso de su participación activa o no en la situación objetiva que provoca la aplicación de los citados principios. Ya que no debe obviarse que el Estado de Derecho no puede renunciar a la aplicación de disposiciones legales que encuentren su fundamento en los principios de humanidad y en el respeto pleno al derecho a la vida, incluso en aquellos que no respetaron la de otros; ello supone la auténtica grandeza del Estado de Derecho y sin duda una conquista de nuestra civilización.

Consiguientemente, sin perjuicio del enorme rechazo social y jurídico que merecen determinados comportamientos, la aplicación al presente caso de las anteriores consideraciones supone la salvaguarda de un principio de humanidad que deriva del cumplimiento de las previsiones contenidas en la propia legislación penitenciaria y que determina la superioridad ética del Estado de Derecho y la asimetría moral entre quien resulta condenado y los ciudadanos observantes de las leyes".

El mismo día del Auto judicial, el 1 de marzo, Rubalcaba comparece en rueda de prensa para anunciar que, aunque la decisión "formalmente" corresponde a Instituciones Penitenciarias, ha sido él personalmente quien ha la adoptado. Sin embargo, el Auto judicial, en su parte dispositiva, acuerda aprobar la propuesta de modelo de ejecución efectuada por la Junta de Tratamiento del Penal de Aranjuez y ratificada por Resolución de fecha de 28 de febrero de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Es decir, por mucho que Rubalcaba asuma personalmente la decisión (y luego todo el gobierno), ésta ya estaba tomada.

Se me ocurre que la explicación es que Rubalcaba estaba reconociendo que, sin perjuicio de que se hubieran cumplido todos los trámites formales (propuesta de la Junta y Resolución de la Directora General), había sido él quien había hecho que se cumplieran los mismos en el sentido que había decidido. Parece razonable, sobre todo al ver lo rápido que se resolvieron dichos trámites (en dos días). Es decir, imagino que Rubalcaba (de acuerdo con el resto del Gobierno) le diría a Mercedes Gallizo (la directora general) que ordenara al director de Aranjuez que convocara la Junta de Tratamiento rápidamente; ésta hizo su propuesta y Gallizo su Resolución. Que el Juez fuera también tan eficiente y concordara con la posición gubernamental no creo que se debiera a presiones (al menos, él dice que no las ha tenido), aunque me parece evidente que los papeles se habían ido preparando desde días antes.

En todo caso es significativo que el ministro asumiera como propia la decisión, máxime cuando ahora se sacan a colación las "excarcelaciones" llevadas a cabo durante los gobiernos de Aznar. Los del PP se escandalizan ante estas comparaciones y argumentan que los terroristas excarcelados lo fueron por decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria en la mayor parte de los casos o por iniciativa de Instituciones Penitenciarias a causa de enfermedad; pero esas no son decisiones que partan del Gobierno, aunque el Ejecutivo sea responsable último de las mismas Es decir, que la "gran" diferencia entre el caso actual y los anteriores es que aquí la iniciativa ha sido del gobierno (cediendo ante el chantaje de ETA), mientras que en los habidos durante el PP, el gobierno simplemente dejaba funcionar, sin interferir, a la administración penitenciaria. Me pregunto si es creíble que el correspondiente Director General de turno firmara la Resolución por la que excarcelaba a Iñaki Bilbao Goicoechea (quien dos años después asesinaría al concejal socialista de Orio, Juan Priede), notoriamente conocido por su chulería, agresividad y actitud reivindicatoria del terrorismo, sin siquiera preguntarle al ministro (Mayor Oreja); y si es creíble que en este, como en varios otros casos, Mayor Oreja no lo comentara con Acebes o con Rajoy, que formaban parte del Gobierno. La verdad es que cuesta creerlo, pero tampoco puedo ahora ir más allá en mis convicciones porque carezco de datos (y ya bastante me está costando aclararme con el puñetero de De Juana).

Manteniéndome por tanto en el plano de las probabilidades, me da la impresión de que la gran diferencia entre ambas etapas es que entonces no había una oposición dispuesta a saltar a degüello ante este tipo de decisiones. Porque intuyo que si cuando se excarceló a Bilbao, hubiéramos estado en la situación actual (gobierno ZP), por más que las cosas hubiesen sido como dice el PP (decisiones administrativas penitenciarias), Rajoy se habría lanzado a una crítica igual de feroz que la que está llevando a cabo. O dicho al revés, ¿alguien puede creerse que si la excarcelación de De Juana hubiera sido a iniciativa de la administración penitenciaria el PP se habría quedado tan tranquilo ante la "no interferencia" del gobierno? Por eso, que el gobierno actual asuma como propia la decisión me parece (esté o no de acuerdo con la misma), bastante más honesto y valiente que si se hubiera escudado en "trámites normales de la administración penitenciaria".

Creo que ese es el mensaje que el Gobierno pretendía dar (y que no ha logrado transmitir). No voy a decir que haya asumido la decisión por honestidad porque me temo que era consciente de que, una vez que decidió adoptarla, el PP no le iba a permitir escudarse en tan burdas añagazas como las que ellos invocan a posteriori. Así que lo más probable es que ZP y sus muchachos hayan hecho de la necesidad virtud. Pero, en este aspecto, al menos, prefiero que sea así. Y que el PP condene el que el gobierno haya tomado la decisión (más incluso que la decisión en sí, a eso ya iré luego) me parece una vergonzosa muestra de hipocresía; y me lo parece mucho más después de enterarme de las justificaciones con que excusan sus actuaciones similares cuando gobernaban.

POST REPUBLICADO PROVENIENTE DE YA.COM

domingo, 11 de marzo de 2007

Ludovico (presentación)

Ludovico tiene fobia a las vaginas. Una fobia tremenda, incontrolable. ¿Que qué es eso de fobia a las vaginas? Pues que no las soporta, que no puede ni verlas y mucho menos olerlas, tocarlas (o sentirse tocado por ellas). Bueno, y no digamos gustarlas, saborearlas, lamerlas ... Ya sólo pensar en una vagina le crea una sensación indefinible de malestar general, amagos de mareo, nerviosismo. Pero bueno, le es fácil evitar estos síntomas porque Ludovico rechaza de forma casi automática cualquier atisbo de pensamiento que enlace con el objeto de su peculiar fobia. Claro que a veces, con demasiada frecuencia para su gusto, lo escucha en conversaciones con amigos. Ciertamente, en casi todas las ocasiones, con otros nombres que todavía agreden más la sensibilidad de Ludovico. Porque el término vagina, con esa sonoridad más bien neutra pese a la aspereza de la sílaba intermedia, le resultaba, dentro de lo que cabe, aceptable. Pero oír coños, almejas, rajas, chochos (o chuchas o conchas como dicen sus compañeros sudamericanos) y demás vulgaridades le ponen de los nervios, seguramente por la descarga visual que producen. Cuando esto ocurre, Ludovico salta como un poseso, reclamando airado el silencio, hasta el punto de haberse ganado fama entre quienes le tratan de persona puritana y extremadamente puntillosa en asuntos de sexo.

Nada más lejos de la realidad, sin embargo. Porque Ludovico, si no un obseso, es desde luego una persona de gran sexualidad, un hombre muy erotizado. Desde muy joven Ludovico se descubrió como una persona de fuertes impulsos sexuales, y todavía ahora, en torno a los cuarenta (año más o menos), la atracción por las mujeres se mantiene intacta. Y no es una pulsión tranquila, sino manifestada en oleadas violentas de deseo, un día sí y otro también, y varias veces cada día. Vamos, que el depósito de la lujuria lo tiene a rebosar, presto a inflamarse ante la chispa de cualquier hembra (porque casi todas, dice Ludovico, están buenísimas).

Le gustan pues las mujeres, y mucho. Ahora, le gustan por piezas. Quiero decir que el objeto de su arrebatado deseo no es un cuerpo femenino en su conjunto, sino partes concretas. Su excitación reside en cada una de estas partes en sí mismas, descontextualizadas de las otras. Una mujer es para él una colección andante de excitadores de su sexualidad y el que estén ensamblados entre sí en un determinado orden le resulta casi del todo indiferente. Me contó una vez que era como si pudiera atribuir a cada parte de un cuerpo una nota, expresada en unidades de excitación sexual que le provocaba. La "nota" de una hembra concreta era, por tanto, la suma exacta de las notas de sus partes. Por ejemplo, si unas tetas le ponían a cien, su excitación no variaba (ni para más ni para menos) por la relación que tuvieran con la cintura de su propietaria.

Conviene aclarar que esta enfermiza (porque no me cabe duda de que se trata de una patología) sexualidad de Ludovico no se extiende a otros aspectos de sus relaciones con las mujeres. En concreto, él ve a una mujer como un ser humano en su integridad, en su conjunto. Aprecia global e interrelacionadamente todas las características de su personalidad, incluyendo las estéticas. Y las emociones que ante una mujer siente (especialmente el enamoramiento) dependen de esa percepción de conjunto. La excepción es la atracción sexual.

He calificado de patológica esta sexualidad y he ahora de decir que el propio Ludovico así lo admite. De hecho, ha consultado su caso con varios psicólogos y psiquiatras, buscando terapias que corrijan su anormalidad. Pero poco ha avanzado. Piensa Ludovico que su excitabilidad está totalmente divorciada del resto de sus reacciones emocionales, como si fuera algo aparte. Es más, no funcionan bien simultáneamente. Por eso, cuando Ludovico, siguiendo los consejos de algún terapeuta, ha procurado "combinar" en una relación sexual el sentimiento amoroso y la lujuria, una de las dos se resentía. No es que no pueda tener sexo con una mujer a la que ama, pero cuando está follando no la está amando, no está embargado por esos sentimientos arrobados y tiernos. Y cuando el amor hacia una mujer se apodera de él, cuando siente esa "unión íntima de las almas" (así lo define él), no nota el mínimo atisbo de atracción sexual.

Quedamos pues en que Ludovico tiene una sexualidad disociada y fragmentaria. No todos los "fragmentos" que le excitan son iguales o, mejor dicho, tienen la misma potencia estimulatoria. Desde luego, el primer puesto, con diferencia, se lo llevan los culos. Pero prácticamente todas las partes del cuerpo de la mujer son capaces de generarle excitación. Unas orejas, especialmente los lóbulos; labios, sobre todo los de apariencia carnosa; las áreas laterales de un cuello; un ombligo, en particular esos que parecen mal anudados; las rodillas, más cuanto más redondeadas; los pies (puede pasarse un rato largo describiendo algunos que le hayan impactado); los pechos, grandes, algo caídos, en forma de "peras jugosas" como gusta describirlos ... En fin, que no hay apenas parte del cuerpo femenino que no sea objeto de su admiración, de la que no sea capaz de extraer estímulos inagotables.

La excepción es -ya lo he dicho- la vagina. Así que una hembra (suele usar este término para referirse a la mujer como objeto de sus deseos sexuales) es, para él, un agregado de partes maravillosas (unas más que otras) entre las que se incluye, desgraciadamente, una que le repugna. No obstante, a pesar de que todas vienen con vagina de serie, Ludovico ha entrenado una notable habilidad para abstraer su existencia, por el simple mecanismo de concentrar su atención en aquellos otros elementos tan cargados de erotismo. Podría decirse que Ludovico hace el amor, real o imaginariamente, con partes concretas y nunca con la mujer en su totalidad. Y no se crea que exagero demasiado, porque más de una vez me ha narrado el goce sentido con la chica de aquellas muñecas tan excitantes, o cómo olió, lamió, absorbió, acarició durante larguísimo tiempo el lunar que una pelirroja poseía en la columna, justo donde se iniciaba la curva del culo.

Un tío tan raro, pensarán todos, poca vida sexual debe tener. Cualquiera dudaría de que, con tales anomalías, pueda encontrar mujeres reales dispuestas a acostarse con él. Sin embargo, por extraño que parezca, Ludovico ha follado siempre regular y frecuentemente. Ha tenido parejas estables (incluso ha estado casado durante diez años) y ligues ocasionales; también hubo una época en la que recurría con cierta asiduidad a las prostitutas. Cómo logra aparearse se explica conociéndole, sabiendo que cuenta con numerosas cualidades que le hacen atractivo, además de haber desarrollado una estrategia personal para disimular primero y hacer entender después sus inclinaciones y fobias.

Como ya llevo bastante escrito sobre este individuo voy a dejarlo aquí. De momento, porque me quedan bastantes cosas que contar, la mayoría relacionadas (obviamente) con su vida sexual. ¿Qué cómo conozco todo esto? Pues porque, no me pregunten la razón, Ludovico me considera su mejor amigo, el único (son sus palabras) en quien puede confiar. No es que me sienta muy cómodo con sus confidencias pues el descubrir sus manías y enterarme de muchos detalles íntimos a veces me ha dejado algo desasosegado. Te haces una idea de un tipo que te cae bien (insisto en que tiene muchas cualidades atractivas) y poco a poco te va desvelando facetas suyas que te descolocan. ¿No se podría haber ahorrado las confidencias? Pero en fin, también esas anomalías las va uno poco a poco encajando y aceptando. No por eso va a dejar de ser un buen tipo, o es que ¿no somos acaso todos un poco rarillos?

POST REPUBLICADO PROVENIENTE DE YA.COM

jueves, 8 de marzo de 2007

Hoy mi padre habría cumplido 79 años

Los habría cumplido si no hubiera muerto a finales de 2000, sin llegar por poquitos días al siglo XXI. Pero este post no va de mi padre (aunque mis sentimientos hacia él merecerían más de uno), sino de las oraciones con condicional compuesto y pluscuamperfecto de subjuntivo. Según descubro en una web, gramaticalmente se denominan estructuras condicionales del tercer tipo y corresponden a aquellas en las que la condición es imposible. Me quedan ya muy lejanos mis estudios de gramática pero me apetece repasarlos.

En todas las estructuras condicionales la frase consta de dos partes: una principal cuyo enunciado es cierto (o será cierto, o habría sido cierto o ..) en el caso de que se cumpla (o se hubiera cumplido, etc) lo que dice la frase secundaria que, obviamente, es la condición. Aunque parezca paradójico, el modo verbal denominado condicional (simple o compuesto) no siempre ha de aparecer en estas frases. Por ejemplo: si me ofrecen ese puesto, ten por seguro que no lo aceptaré (dicha hace tres meses por un conocido que hoy ocupa ese puesto).

En las estructuras condicionales del tercer tipo, sin embargo, las reglas tradicionales decían que la frase principal lleva el verbo en condicional, sea simple (si el hecho imposible fuera en presente o futuro) o compuesto (si el hecho imposible ya fuera pasado). La frase secundaria que enuncia la condición imposible de cumplir debía ir en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo (hubiera o hubiese). Así, la frase con la que titulo este post es un ejemplo de este tercer tipo: la condición imposible es que mi padre no hubiera muerto, mientras que la parte principal la he puesto en condicional compuesto porque hoy ya habría cumplido los 79 años (tampoco habría pasado nada por ponerla en condicional simple: cumpliría los 79 años).

He revisado estas reglillas gramaticales porque cada vez con más frecuencia compruebo que mezclan ambas formas verbales en este tipo de oraciones. Comentándolo hoy en el curre, a raíz de un informe que nos había llegado, me han dicho que está admitido el uso del pluscuamperfecto de subjuntivo en ambas partes de la frase. Es decir, en mi ejemplo, sería correcto escribir “si mi padre no hubiese muerto en 2000 hoy hubiera cumplido 79 años”. A mí me suena mal, pero todo es cuestión de acostumbrarse. Pero me doy cuenta de que no me “suena” tan mal cuando leo frases que corresponden a esta estructura pero en las que se omite (por sobreentendida) la frase en la que habría estado la condición. Me refiero a frases en las que sólo está la parte principal; por ejemplo: “tu padre habría estado orgulloso” (si siguiera vivo). Pues bien, es frecuente que estas frases aparezcan en pluscuamperfecto de subjuntivo y no me suenen mal (o, al menos, no me suenen demasiado mal): “tu padre hubiera estado orgulloso”. Imagino que no aprecio la disonancia porque no “oigo” la condición, evitándose así la repetición algo cacofónica de los dos pluscuamperfectos. Nótese que chirría algo más si se dice “tu padre hubiera estado orgulloso si lo hubiera sabido”.

En fin, perdóneseme este asunto tan aburrido, pero es que, pese a su mínima trascendencia, lo he de archivar en el cúmulo de mis desconciertos. Parece claro que poco a poco se irá imponiendo el uso del pluscuamperfecto en detrimento del condicional compuesto y, dentro de algún tiempo, nos sonará arcaico que alguien use en alguna expresión esta forma verbal, como de hecho ha ocurrido con el futuro de subjuntivo. Después de todo, la lengua evoluciona con su uso y los límites entre lo que es correcto e incorrecto dependen de las circunstancias de entorno. Aún así, reconozco que mi “oído” está acostumbrado a formas de uso determinadas.

Y a modo de disculpas por este post pedante (sin pretenderlo, lo juro), vaya esta canción, con un título en condicional, aunque las frases de sus estrofas no son de las del tercer tipo que he tratado aquí. En todo caso, está en inglés; pido disculpas por la traducción libre (espero haber captado la intención del genio).



Si no fuera por ti
no encontraría la puerta
ni siquiera vería el suelo.
Triste y apagado
si no fuera por ti.

Si no fuera por ti
yacería toda la noche despierto
esperando del amanecer
su luz brillando.
Pero el día no sería nuevo
si no fuera por ti.

Si no fuera por ti
mi cielo se derrumbaría
y me inundaría la lluvia.
Sin tu amor, no tendría lugar,
estaría perdido si no fuera por ti.
Y sabes que es cierto.

Si no fuera por ti
del invierno no nacería la primavera,
no distinguiría el canto del petirrojo.
Viviría sin ninguna referencia,
nada se me antojaría verdadero
Si no fuera por ti.

POST REPUBLICADO PROVENIENTE DE YA.COM

lunes, 5 de marzo de 2007

Almas gemelas

Según he leído, los japoneses llaman en a un vínculo kármico entre dos personas. Dos personas entre las que se crea un en estarán siempre vinculadas espiritualmente; cada una será importante para el otro (no sé si con igual intensidad en ambas direcciones) en su devenir espiritual. Supongo (no sé mucho del tema) que está muy relacionado con las creencias budistas. En todo caso, de todas las personas con quienes tenemos contacto a lo largo de la vida, algunas graban una huella más profunda en nuestra alma, como si estuvieran vinculadas a nuestro destino; algo así –entiendo- sería el en.

Esto del en me lleva a pensar en los “vínculos mágicos” que sentimos hacia otra personas a lo largo de nuestras vidas; llamémosles atracción, afinidad, compenetración, amor ... como queramos. Porque ciertamente, sobre todo cuando se ha llegado a cierta edad y se echa la vista atrás, se comprueba que ha habido personas “especiales” con las que uno ha sentido (y con frecuencia sigue sintiendo aunque ya no estén ni siquiera cercanas) una vinculación profunda. Esas personas se sienten casi como parte de uno mismo; o quizás no, pero sí como intervinientes fundamentales en la construcción de quienes somos, agentes notables en nuestro crecimiento personal.

De las diversas "filosofías espirituales" que he ido picoteando (con mi acostumbrada dosis de escepticismo) voy sacando en claro que suelen coincidir en que las almas (no se pretenda ninguna definición precisa de este término) "vibran" en frecuencias determinadas, cada una con la suya. Esa frecuencia caracterizaría a cada espíritu, según el nivel de perfección en que se encuentre (y aquí se enlazaría con el samsara hinduista o budista). Como es repetido en casi todas las religiones (incluida la cristiana) el crecimiento espiritual y, por ende, la elevación del nivel vibratorio de las almas, está en relación con el amor; por supuesto en el sentido más puro de esta emoción, sin posesión, sin apegos, sin egoísmos ...

Pues bien, ese "algo" mágico que se siente hacia alguien (y, por supuesto, no me estoy refiriendo a la atracción física) se explicaría porque ambas almas vibran en frecuencias afines. Aparecen a este respecto varios que hablan de la teoría de las "almas gemelas": espíritus cuya vibración está en sintonía. En términos acústicos (o musicales) se diría que entran en resonancia, alcanzan un acorde armónico en repercusión cada una con la otra. Como es natural, sería absurdo pensar que hay una única alma gemela (al garete las teorías de las medias naranjas que, por otra parte, tienden a propiciar la dependencia y no el crecimiento personal). Tampoco los encuentros entre almas gemelas se limitan a relaciones de pareja, ya que se trata de relaciones en el plano espiritual (lo cual no quiere decir que mantener una relación de pareja con un alma gemela no sea como jugar al póker y ganar).

Por supuesto la relación que se establezca con un alma gemela dependerá, en primer lugar, del estado vibratorio en que cada uno se encuentre o, lo que es lo mismo, del grado de profundización en el amor que haya alcanzado cada espíritu en sí mismo. Digamos que las interrelaciones entre dos almas gemelas serían como un partido de tenis; ambos jugadores tendrían más o menos el mismo nivel, pero el tipo de partido dependerá mucho de si son principiantes o expertos. Cabe también pensar que estés jugando al tenis con otro de muy diferente nivel de juego, pero creo que estaremos la mayoría de acuerdo en que ese partido no va a ninguna parte.

En todo caso, a mí me parece que esas almas gemelas con las que uno puede irse topando son, sobre todo, oportunidades para el propio desarrollo (creamos o no en el samsara). No porque ellas (los otros) nos den nada que nos haga falta (al contrario), sino porque mediante esa especie de resonancia armónica se propicia la profundización y el crecimiento de nuestro amor. No creo, en cambio, que esas relaciones profundas con otros tengan nada que ver con "deudas kármicas", como he visto que hay algunos que sostienen, e incluso desarrollan terapias a partir de esta idea. Así afirman que las relaciones con los otros (y especialmente los conflictos) son oportunidades que encuentras para saldar un tipo de "deuda kármica" contraída anteriormente. Como he dicho, no lo comparto, pero es que tampoco cuadra con la propia teoría del karma, ya que éste es individual y las supuestas deudas (que se saldarían con la elevación del nivel energético) son siempre con nosotros mismos, no con los demás. Pienso que entenderlo así nos evita complejos de culpa, siempre castradores y que para nada contribuyen a nuestro crecimiento. Por el contrario, suponer la existencia de estas deudas (o, lo que es lo mismo, sentirnos acreedores por el daño que otro nos ha hecho) no hace sino anclarnos, reforzar el ego, frustrar nuestro desarrollo.

Esto último me lleva a algo que leí hace un tiempo y me hizo pensar. Era referente al perdón al otro, que encaja bastante en la teorías de las deudas kármicas; obviamente, el perdón de corazón sería el primer paso para saldar esa deuda (en este caso, para dejar de sentirte acreedor de una deuda) y poder progresar en el crecimiento propio. Sin embargo, si se niegan tales deudas el perdón carece de sentido, se convierte en un gesto presuntuoso bajo la apariencia de magnanimidad. Porque al perdonar uno se considera ofendido (y desde la propia soberbia se cree en la capacidad de absolver), pero si ha sido ofendido es porque le ha dado al otro el poder de hacerlo; en otras palabras, es uno mismo quien da cabida a la ofensa y, por tanto, es uno mismo su propio ofensor. Así que la deuda kármica vuelve a uno mismo (como todo karma) y es a uno mismo a quien hay que perdonar, lo que no es sino asumir la responsabilidad sobre la propia vida y no trasladarla a los demás.

Todo lo anterior pareciera que resquebraja bastante el en japonés, entendiéndolo ahora como ese vínculo que se crea entre almas gemelas. Porque está claro que el vínculo puede mantenerse en la medida en que ambas vibraciones sigan en sintonía y eso dependerá de la evolución personal de cada uno. Quizás por nuestros miedos, suele importarnos más el vínculo que la calidad energética de nuestros espíritus y así, por mantenerlo, lastramos nuestro desarrollo. No tiene por qué ser de ese modo; cabe concebir algo tan maravilloso como una elevación vibratoria en resonancia armónica; es más, se me ocurre que ese crecimiento energético sería así más fluido. Sin embargo, muchas veces sucede justo todo lo contrario. Es como si los dos tenistas de mi ejemplo, fueran divergiendo en la evolución de su nivel de juego y se empeñaran en seguir con el partido: jugar juntos pasa a ser más importante que mejorar el juego.

Aun así, me resisto a admitir que el en que hubo con quien en determinada etapa de mi vida fue un "alma gemela" pase a ser nada. Esa persona, si realmente fue importante, contribuyó, mediante la resonancia armónica de nuestras almas, a que avanzara (en el supuesto de que así fuera) en mi crecimiento personal. Ahora ya no vibramos en la misma sintonía y, sin embargo ... Puede que sea nostalgia o apego, sentimientos no del todo desprendidos. Pero pienso en quienes han compartido en profundidad mi vida y siento que están conmigo, que ese en no ha desaparecido totalmente.

También es verdad que intuyo que para que eso ocurra uno debe alcanzar un estado de desarrollo del que estoy lejos. Básicamente sería ser capaz de seguir amando a esa almas que ya no vibran en tu sintonía. O incluso, amarlas más que entonces, con un amor despojado de los aditamentos que en esos tiempos llevaba adheridos. No se trata de perdonar (ahora estoy pensando en separaciones de pareja), sino en sentirse muy agradecido por lo vivido, por como esa otra alma contribuyó a mi crecimiento personal. Supongo que, cuando esos sentimientos son los que dominan, el en sigue presente, pero nunca en términos de deudas pendientes.

La verdad, me siento bastante incómodo en estos temas. Te mueves con términos muy difusos y además no soy nada ducho en la materia. Escribo, sin embargo, para tratar de explicar(me) lo que intuyo, más en el plano emocional que en el racional. Y en el caso de este post tan ambiguo, como introducción a algo que llevo dándole vueltas desde hace diez días, con motivo de una conversación nocturna dublinesa. A ver si lo abordo.



CATEGORÍA: Auras, chakras y demás orientalidades
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Noticias del domingo

Fray Bentos derrotó 5 a 0 finalmente a Guichón y será el rival de Paysandú. La otra semifinal: San José y Rocha. (http://locosporlaradiodeportes.blogspot.com).

Creo que se trata de una competición de fútbol juvenil de Uruguay. Los nombres de los equipos son fantásticos.

El 'hombre más bonito de Brasil' no posará desnudo. Las cualidades físicas que dieron a Lucas Gil, de 191 centímetros, el título de "Hombre más bonito de Brasil" no las podrá ver el público, al menos durante un año, prometió hoy solemne el joven de 22 años. (http://actualidad.terra.es/sociedad)

Impactante. Y la noticia añade que en breve habrá una entrevista en la tele en la que el muchacho promete abrir su corazón.

Científicos gallegos establecen el mapa genético del rodaballo con el fin de mejorar las condiciones la acuicultura y la comercialización de esta especie marina de elevado valor mercantil. (http://actualidad.terra.es/ciencia)

Pobres rodaballos, lo que les espera (interesados lean la noticia).

Pete Doherty, cantante de los Bambyshambles, paseaba con su novia Kate Moss en el zoológico de Oxfordshire fumando un porro de maría. Cuando estaba frente a la jaula de los pingüinos le ofreció el porrito a uno de ellos que se lo tragó. Según los testigos, el pingüino parecía algo mareado, pero contento. (El País del 4 de marzo)

La noticia añade que al veterinario del zoológico no le hizo ninguna gracia la bromita porque el cannabis, en los pingüinos, puede ser mortal. Pues vaya ... Por cierto, alguien que conozca a los bambis esos, ¿puede decirme que tales son?

Fabricarán relojes suizos con los restos de acero del Titanic. Durante 2007 se pondrán a la venta relojes de pulsera de lujo hechos a partir de vestigios de acero y carbón extraídos del naufragio del Titanic, informó el viernes una compañía suiza del sector. (Reuter)

Esto es desarrollo sostenible, sí señor. Los ricos también reciclan.

Delfín japonés recupera la alegría tras recibir una cola protésica. Un delfín japonés chilla de agradecimiento tras recibir una cola protésica que remplaza a la que le tuvieron que amputar a causa de una enfermedad de la piel. Sus cuidadores comentan que la aleta de imitación le ha salvado la vida. (http://meneame.net)

Qué bonito. Los delfines tienen más suerte que los rodaballos.

Diseñan unas bragas con sistema antirrobo. Adios a los monederos y las carteras. La solución antirrobo es un bolsillo en las bragas que se cierra con velcro o con una cremallera. Con el nuevo sistema de seguridad de estas braguitas argentinas una ya no tendrá que preocuparse por guardar el dinero o las tarjetas en el sitio más insospechado del bolso. (http://fresqui.com).

Y los calzoncillos ... ¿para cuando?


Es que, con tantas cosas que ocurren en este mundo, ¿cómo es posible que haya quien se aburre? Hay tanto que ver, oír, leer; tantas personas que conocer; tantos paisajes que descubrir ... tanto, tanto, tanto; y tenemos tan poco tiempo.

Hace un rato, por ejemplo, me he enterado de que hace unos meses me estafaron telefónicamente (poca cosa, anyway). Supongo que mientras lo hacían, era consciente de que me estaban estafando, pero hoy me han explicado con toda crudeza que se trata de un mecanismo absolutamente premeditado. Confirmo lo pollaboba que soy y hasta me hace gracia; y me alegra haber aprendido algo nuevo. Además me provoca diseñar un plan para desmontar la estafa, por muy legal que aparentemente sea. Sé que no lo haré (carezco de tiempo y de suficiente constancia), pero sentir ese cosquilleo siempre da algo de vidilla.

Lo dicho: ¿cómo puede nadie aburrirse?

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domingo, 4 de marzo de 2007

Si aciertas, pierdes 8.000 euros

Esta primera semanita tras la escapada carnavalera ha sido de lo más agobiante en el curre; el viernes, por fin, pude dejar cerrados los temas pendientes (no todos, pero sí los urgentes) y me dediqué por la tarde a perder gozosamente el tiempo. Botado en el sofá de la sala estuve hojeando revistas y zapeando. Así caí en un concurso de Cuatro llamado Money Money (afortunadamente lo cogí casi acabando). Me pareció de un estilo bastante chabacano y muy alejado del que yo creía que pretendía seguir este canal; tampoco es que lo vea mucho (salvo House) pero suponía que rechazaban esos excesos cutres de las mejores épocas telecinqueras. El presentador me pareció penoso, el concursante que me tocó más todavía, los bailarines un recurso gratuito de mal gusto, la mecánica absurda y trivializadora de la cultura ... Bueno, no sigo.

La anécdota vino cuando al capullo concursante que iba de simpático le toca como última pregunta quién fue la esposa de Luis XIV y responde que María Antonieta. Y ... tachán tachán ... es correcta. El tío se entusiasma y no es para menos porque se va con 9.000 euros en vez de los 1.000 que le habrían correspondido si hubiera fallado. Aclara el chico que no estaba seguro pero que fue lo primero que le vino en mente y lo mejor es responder lo primero que se te ocurre porque, si te pones a pensar, te entran las dudas. Y tiene razón, porque a mí también fue lo primero que me vino a la cabeza, lo que pasa es que cometí el error de pensar un instante y darme cuenta de que María Antonieta fue la esposa de Luis XVI; hay unos cien años de diferencia entre la época grandiosa del rey sol y la convulsa de la revolución francesa que guillotinaría al rey y a la reina.

Es decir que si yo hubiera estado concursando (eventualidad que no soy capaz de imaginarme) habría perdido, porque no habría contestado María Antonieta y, lamentablemente, no me habría acordado de María Teresa de Austria. Aunque imagino que si me hubiera acordado, me habría salido el resultado incorrecto y a ver qué habría hecho. No me veo discutiéndole al sonriente presentador que mi respuesta era correcta mientras los bailarines se meneaban entusiasmados. A fin de cuentas, el que se equivocó no fue el concursante sino los que escribieron la pregunta, porque lo que está claro es que la respuesta que querían era María Antonieta (gracias a Sofía Coppola es tema de actualidad); total, un errorcillo con el palito del ordinal del Luis francés: XIV por XVI.

María Teresa de Austria era la menor de los siete hijos (seis niñas y un niño) que tuvo Isabel de Borbón, la primera esposa de Felipe IV de España y fue la única de todos sus hermanos que llegó a la edad adulta (murió a los casi 44 años). María Teresa y Luis XIV eran doblemente primos hermanos: el padre de una y la madre del otro eran hermanos (hijos de Felipe III de España) y la madre de una y el padre del otro también (hijos de Enrique IV de Francia, el primer Borbón). Ya se sabe que entre las casas reales hay consanguinidad a tope, pero este matrimonio puede que haya sido uno de los de menos biodiversidad genética. Esto me recuerda que quizás (habría que hacer el cálculo de porcentaje de genes compartidos) pudo haber sido superado si, por esos mismos años, Felipe IV hubiera cedido a la pretensión de su hijo ilegítimo Don Juan José de Austria de casarse con la hija mayor de su segundo matrimonio, la infanta Margarita: habrían sido hermanos por parte de padre. Por cierto, este Don Juan José era hijo de la famosa actriz La Calderona y, aunque ahora no me apetece comprobarlo, me da la impresión de que es de la que está enamorado Alatriste en la ficción de Pérez Reverte (papel que en la película encarna Ariadna Gil; me encanta esa mujer). Y más por cierto, la infanta Margarita es la que retrata Velázquez como personaje central de Las Meninas.

Pero ya digo que lo de casarse entre primos (y entre dobleprimos) no era obstáculo en las monarquías absolutas del XVII y más cuando así convenía a las políticas dinásticas. El caso es que la boda de María Teresa con Luis, ambos sin haber cumplido aún los 22 años (Luis era apenas 5 días mayor que la infanta española), es una de las cláusulas del Tratado de los Pirineos, con el que se acordaba la paz entre España y Francia, tras la derrota de la primera en la batalla de las Dunas o de Dunkerke (junio de 1658). Se dice que esta batalla (y el consiguiente Tratado) marcan oficialmente el fin de la hegemonía militar y política de España en Europa. Los famosos Tercios ya no daban más de sí. Por cierto, la de Dunkerke no es la batalla en la que muere Alatriste sino la de Rocroi, acaecida 15 años antes; digamos que la decadencia del poder español ya venía arrastrándose a lo largo de todo el XVII. Pero a lo que iba: además de la boda real, en ese Tratado se estipula el paso a la monarquía francesa, junto a varios territorios en Flandes e Italia, del Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña, lo que ahora se llama la Catalunya Nord y que en esa época pertenecía a la corona de Aragón (o al estado federal catalano-aragonés, si se quieren usar términos actuales para siglos pasados, como hacen algunos) desde los tiempos, al menos, de Jaime II de Mallorca (siglo XIV). Y resulta irónico porque una de las excusas que llevó a la guerra abierta entre las monarquías hispana y gala fue el apoyo de Luis XIII a la sublevación catalana de 1640 (guerra dels segadors); apoyo pedido, por otra parte, por los líderes catalanes. El resultado final: Francia vencedora "traiciona" a sus ingenuos aliados catalanes que vuelven al redil de la monarquía hispana algo "amputadillos" pero, al menos, sin perder su "autonomía" nacional; eso ya ocurriría medio siglo después con el primer Borbón "español" que aplicaría en España la política centralizadora que tan efectivamente habían iniciado en Francia sus antecesores dinásticos.

Estoy hablando -claro está- de la guerra de sucesión española que marcó el fin de los Habsburgo y la entrada de los Borbones (de los que seguimos disfrutando). ¿Y qué tiene que ver esto con María Teresa de Austria que cuarenta años antes se había casado con el rey Sol? Pues que de su vientre nacieron (o al menos se reforzaron) los derechos franceses a la corona española. De eso ya eran muy conscientes todos cuando se acordó el matrimonio real en el islotito de Los Faisanes en mitad del río Bidasoa; y como las potencias europeas no estaban dispuestas a aceptar que España y Francia estuvieran bajo una misma corona, la boda llevaba consigo la renuncia de María Teresa a sus derechos sucesorios. Pero, a cambio, España había de pagar la dote de la infanta y no lo hizo, lo que sirvió de excusa a Luis XIV para reclamar los derechos en la persona de su bisnieto Felipe (futuro Felipe V de España).

En todo esto, como es natural, María Teresa debió pintar muy poco, salvo el importante detalle de ser la paridora. Porque parir, parió; y eso que Luis tenía amantes por un tubo (y también ellas resultaban fecundadas por los espermatozoides borbónicos). En 11 años (entre sus 23 y 34) María Teresa dio a luz 6 hijos y sólo el mayor, Luis, le sobrevivió (aunque no durara tampoco mucho, pero sí lo suficiente para continuar la línea sucesoria). La pobre no debió ser muy feliz; parece ser que estuvo apartadita en sus habitaciones versallescas y cuentan que lo llevó con "santa resignación". Imagino que no debía ser muy cómodo, ni para ella ni para el Rey, participar en los asuntos de estado cuando el objetivo principal de la política exterior francesa era la hostilidad a la monarquía española de su hermanito menor y los planes para meter mano en sus posesiones. Recuérdese que durante el reinado de Carlos II todos los monarcas europeos tenían bastante claro que a su muerte habría que repartirse el imperio.

Básicamente, quienes protagonizaban la lucha por la hegemonía europea en los finales del XVII eran Francia y Austria (el imperio), pero ya por entonces empezaba a contar Inglaterra. Desde "siempre" los franceses consideraban que el Flandes español debía pasar a su soberanía (había, la verdad, bastantes argumentos para apoyar esta tesis frente al dominio español). Al casarse con María Teresa, Luis XIV justifica las repetidas agresiones a territorios flamencos como reclamación de los derechos de su esposa (supongo que ella no tenía ni voz ni voto respecto a sus "derechos"). Así, durante varios años, se da la paradoja de que los holandeses, acojonados con la posibilidad de tener a la expansionista Francia de vecina, se alían con los odiados españoles para defender Flandes. Pero la cosa cambia cuando en 1689 Guillermo de Orange, el Estatúder de los Países Bajos (el del retrato), recibió la corona británica del Parlamento de Westminster. Como gobernante de Holanda y Gran Bretaña, Guillermo entiende que tiene mucho que decir en cuanto al futuro reparto de las posesiones españolas a la muerte sin descendencia de Carlos II (prevista a esas alturas por casi todos). Y así, acuerda en 1698 con Luis XIV un tratado secreto de Partición, admitiendo el reparto entre Francia y el Imperio de las posesiones europeas españolas a cambio de garantías para la seguridad fronteriza holandesa y del comercio angloholandés; la otra cosa que "consigue" el de Orange es que el futuro rey de España fuera José Fernando de Baviera (o sea: ni un Borbón ni un Habsburgo) que mantendría América y España, salvo la provincia de Guipúzcoa, que pasaría a Francia.

Aunque el acuerdo era secreto se enteró todo el mundo (suele pasar); los españoles se indignaron (traición holandesa), pero en el fondo me da que tampoco habría habido excesiva oposición (lo cual no quiere decir que se hubiese evitado la posterior guerra); tampoco creo que el emperador se hubiera opuesto demasiado. De hecho, Carlos nombró al de Baviera como heredero, aunque tampoco hizo público ese testamento. Pero no valió de nada, porque José Fernando la palmó a principios de 1699 (¡de varicela!) y quedó claro que en cuanto muriera el rey español (lo que ocurriría poco más de un año después) austriacos, franceses e ingleses (toda Europa, en suma) se enzarzarían en una larga guerra por la sucesión que, en el fondo, era para reestructurar el mapa político del continente y los nuevos equilibrios de poder.

El Tratado de Utrecht al finalizar la guerra vino a consolidar el desmembramiento de las posesiones españolas en Europa (aun quedó el sur de Italia). Significó la irrupción clara de Inglaterra como protagonista en las decisiones continentales. Francia no salió tan bien parada como podría haber deseado el rey Sol ya que, como su dinastía se había quedado con España, apenas le dieron territorios. Así que los teóricos derechos de su esposa (la pobre, muerta ya desde hacía bastante tiempo) quedaron en nada y el Flandes español pasó al imperio austríaco. Posteriormente sería francés y finalmente lograría independizarse (1830) conformando (más o menos) la actual Bélgica. Teniendo en cuenta que ya a mediados del siglo XVII cualquiera habría podido ver que era cuestión de poco tiempo que España perdiera ese dominio, más le habría valido al gobierno de Carlos II aceptar la oferta de Luis XIV de devolver la "Cataluña Norte" a cambio de Flandes.

En fin, que la historia es un lío de azares y tiros por la culata, lo que me lleva a dudar sobre los profetas a toro pasado que hablan de la inevitabilidad de los acontecimientos. Por ejemplo, si Luis XIV no se hubiera casado con la sosa de María Teresa es más que probable que hoy en España no reinaran los Borbones, si el José Fernando de Baviera no hubiera cogido la varicela a lo mejor Guipúzcoa sería francesa (¿y qué estarían diciendo los de Batasuna?). Esta última hipótesis me afecta porque nací en San Sebastián, así que yo sería francés (oh la la). Aunque lo más probable es que mi padre nunca habría ido en el 58 a Donostia y por tanto no habría conocido a mi madre; ergo los dos conjuntos de genes que me dieron origen no habrían tenido ocasión de conocerse. Claro, que no hace falta recurrir a los llamados personajes históricos para ser conscientes de la altísima improbabilidad de nuestras propias existencias. Vamos, qué entre todas las posibilidades que pudieron ser y no fueron, es un tremendo milagro que estemos aquí. Y no sigo por ahí porque esa misma improbabilidad es la que lleva a los creyentes a rechazar la existencia por azar de todo, empezando por el universo.

Bajando más a ras del suelo, si el viernes no hubiera estado zapeando y sin ganas de hacer nada productivo, no habría visto el concursillo ese, ni me habrían entrado ganas de ponerme a buscar sobre la pobre María Teresa de Austria, ni habría obviamente escrito este rollazo. Porque lo cierto es que pensaba escribir sobre un asunto bastante más personal y ligado a lo que motivó (y sigue motivando) este blog, pero debe ser que necesito madurar más mis ideas en ese tema y, mientras tanto, me entretengo con otras cosas.

CATEGORÍA: Personas y personajes
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viernes, 2 de marzo de 2007

Crispación y seguridades

Creo que casi todo el mundo coincidirá en que el clima político español está muy crispado. A mi muy subjetivo (qué le voy a hacer) modo de ver, esa crispación fue calando en el panorama político nacional durante la segunda parte de la segunda legislatura aznariana, de modo que a Zapatero le resultó bastante obvio plantear como "gancho" electoral su famosa reivindicación del "talante". Y es que, ciertamente, la actitud del último Aznar, reforzada por la pareja siniestra (no hace falta dar nombres, imagino) nos resultaba a muchos bastante irritante y nos hacía desear otro estilo, otras formas.

Los que saben por qué ocurren las cosas, nos cuentan que la victoria de Zapatero se debió al 11M. Yo no lo sé pero, en todo caso, no le voté porque hubiera ocurrido el atentado sino porque estaba harto del estilo (de las formas) del PP, simplemente no les aguantaba más (aclaro que nunca he votado al PP, pero nunca antes me había resultado tan insoportable imaginar que ganaran). El caso es que, también a mi muy subjetivo modo de ver, el pasar a la oposición ha hecho que el PP aumente más su rabia, pareciendo que toda su estrategia política se base en atizar continuamente la crispación.

Y no es mala táctica en un país como España, aunque imagino que no funciona igual según qué regiones o comunidades autónomas. Así, en la que resido, no se percibe que cale tanto, pese a los pobres intentos del imitador canarión de Aznar; a fin de cuentas, el clima suave y marítimo modera las pasiones. No sé cómo va la feria en otras partes aunque imagino que la acritud que describo se circunscribe más a la política nacional que a la autonómica y, por eso, su incidencia debe ser mayor en aquellas comunidades que sienten más próximos los asuntos estatales (esta hipótesis la he verificado en mis conversaciones con madrileños, por ejemplo).

Pero volviendo a lo que decía: no es mala táctica en un país como España porque una de las notas que puede atribuirse a su carácter nacional (¿eso existe? bueno, admitamos que un poquito sí) es la mala leche. Creo que a los españoles nos gusta cabrearnos y radicalizarnos, nada de tibiezas ni matices, las cosas claras y el chocolate espeso. A mí, la verdad, esa actitud me repugna, pero he de reconocer que con frecuencia me descubro esas tendencias tan hispanas (otra tarea personal: luchar contra ese "español" que llevo dentro). Aclaro entre paréntesis que no creo que esa sea la única nota de lo español, pero sí lamentablemente una de las predominantes. Sin embargo, a lo largo de la historia de España han abundado personas, tan españolas como las que más (o más, a mi modo de ver) que se han rebelado contra esas tendencias y buscado el triunfo de otros valores. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, no han salido muy bien parados; la España "profunda" los ha denigrado y expulsado. No me voy a enrollar por aquí, pero para dar una pista sobre quienes estoy pensando valga un solo nombre como ejemplo: Goya.

Naturalmente, uno para cabrearse necesita negarse a pensar, requiere simplificar mucho las cosas, condenar absolutamente lo que le cabrea y negarse siquiera a entenderlo o a verlo de ninguna otra forma que la de su cabreo. Por tanto decir que nos gusta cabrearnos equivale a decir que no nos gusta pensar, discutir, razonar, entender ... Y si los políticos (y no sólo los del PP, aunque en mi subjetiva opinión sean quienes se llevan la palma) fomentan la crispación, lo que fomentan es la cerrilidad. Me parece que son unas conductas bastante irresponsables en unos señores que deberían preocuparse por fomentar el debate intelectual entre ciudadanos y no el azuzamiento emocional (y airado) de unas masas borreguiles. Pero, es lo que hay ...

En fin, que me disperso. Me ha motivado ponerme a escribir porque en estos últimos días ando bastante desconcertado con una serie de cosas y personas que leo y oigo. Resulta que como ando siempre muy liado apenas tengo tiempo para atender a ese circo mediático protagonizado por los comentaristas políticos. Sin embargo, recientemente he tenido ocasión de escuchar y leer varias cosas de Jiménez Losantos, de Sánchez Dragó, de Pío Moa. E -ingenuo de mí- me han sorprendido; no ha sido tanto por el tono incendiario e histriónico (que ya lo conocía y que reconozco que me produce un rechazo instintivo de modo que el cómo me dificulta atender al qué) cuanto por la seguridad arrogante de sus afirmaciones. O sea, dicen cosas (que son al menos más que discutibles) como si fueran evidencias de tal calibre que pareciera que sólo un gilipollas profundo podría atreverse a ponerles el más mínimo pero. Y como son tan obvias, no se molestan en explicarlas ya que hacerlo (imagino) sería tratar de subnormales a sus oyentes.

Así que me quedo con la sensación de que soy subnormal porque no sabía que obviamente Aznar ha sido el mejor presidente de los dos últimos siglos, que la guerra civil la inició la izquierda con la revolución de Asturias del 34 de modo que fue inevitable el levantamiento defensivo del 36 o que Zapatero es un mal hombre que pretende destruir España y rendirla ante ETA. La verdad, estaría hasta dispuesto a admitir que en esas afirmaciones (y muchas otras) puede haber algo de verdad pero desde luego no puedo creer que sean plenamente verdad, porque no puedo creer que las cosas sean sólo blancas o negras. Pero, en cualquier caso, lo que no puedo admitir es que se dejen caer afirmaciones de ese o cualquier otro tipo sin argumentarlas, con el falaz recurso de darlas por verdades evidentes.

Uno de los temas recurrentes (y por eso la oportunidad del revisionismo histórico de los años republicanos de Pío Moa y otros) es la comparación entre este periodo y los años 30, para advertir (¿o amenazar?) con la referencia a la guerra civil (que, de paso, se empieza a presentar como algo que fue inevitable: ¿hay algo inevitable en el devenir humano?). Por supuesto, estas analogías interesadas olvidan las tremendas diferencias existentes entre nuestra sociedad y la de nuestros abuelos así como entre sus circunstancias de "entorno". Por eso, me parece harto improbable (por no decir imposible) que tales discursos tengan alguna verosimilitud. Sin embargo, sí hay algo común entre nosotros y nuestros abuelos y es que sigue permaneciendo la tendencia a la mala leche, el rechazo a ponderar los asuntos, a matizarlos.

Por supuesto que sin ninguna reflexión seria que permitiera calibrar la verosimilitud de estas advertencias, lo que cabe constatar es que las mismas se hacen por voces de muy dispares procedencias. Aunque no creo que el "coco" de la guerra civil tenga mucha efectividad hoy entre los españoles, parece que sigue gustando invocarlo. A mí me parecía que quienes más recurrían a él eran los sectores que suelen denominarse de derecha, incluyendo la Iglesia Católica. Por ejemplo, recientemente Rouco Varela nos ha alertado de que "el agnosticismo, el relativismo y el laicismo" colocan a España "en una situación muy parecida a la de los años 30" de forma que "amenazan la existencia de la democracia". Lo que viene a convertirse en el mensaje subrepticio de que la consolidación democrática requiere recuperar la fe, el absolutismo (moral, se entiende) y la religiosidad. ¿Sí?

Hay que reconocer que es un planteamiento innovador, que descoloca los pensamientos que más de uno teníamos. Por eso pareciera que convendría argumentarlo y explicarlo. Pero para nada; se afirma como otra de esas verdades evidentes. Así, viendo en youtube la entrevista que Sánchez Dragó hizo en Telemadrid a Jiménez Losantos oigo cómo ambos coinciden sin pestañear en la obviedad de que la política del actual gobierno está produciendo una radicalización de la sociedad española muy similar a la que llevó al país a la guerra civil. Entre los destrozos provocados por Zapatero hay algo todavía más grave que el desguace que hace de España (y seguramente la historia le pasará factura antes o después por eso). Me refiero al hecho de, sin escrúpulo alguno, haber vuelto a resucitar el guerracivilismo, haber vuelto a traer a las calles de España ... el mismo espíritu de entonces que está otra vez en la calle. Nueva sorpresa porque a mí me daba la impresión de que eran más bien los del otro lado quienes jugaban a este juego de la crispación social. A lo peor lo que me pasa (idiota de mí) es que no tengo la sensibilidad adecuada para darme cuenta de que esos cabreos tan estentóreos no son los que atizan la crispación sino la reacción defensiva de unas personas ante tantas continuadas ofensas de un gobierno agresivo. Y claro, es inevitable que los buenos salten, no son sino víctimas.

No sé; por más que no es algo que me atraiga y a pesar de que no ando para nada sobrado de tiempo, creo que habré de dedicarme a enterarme un poquillo de los argumentos que sustentan esas "verdades" tan evidentes porque (sin ironías) me incomoda esta sensación de ser subnormal. Creo que empezaré leyendo los estudios de Pío Moa (parece que, aparte de sus best-sellers hay otros más rigurosos sobre los años 30). Al fin y al cabo, es un periodo que me interesa mucho y sobre el que he leído bastante. Veremos si mis ideas se aclaran y entiendo tantas seguridades.

Pero, entre tanto, seguiré manteniendo en remojo esas y similares afirmaciones y, sobre todo, seguiré rechazando las actitudes arrogantes y provocadoras. Me siento más a gusto con mis desconciertos (aunque a veces sean incómodos). Y a colación me viene a la mente la anécdota atribuida a Unamuno quien dicen que contestó a un tipo que vaya cabeza más pequeña debía tener cuando afirmaba que no le cabía ninguna duda. A mí, dudas, me caben mogollón.

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lunes, 26 de febrero de 2007

Cómo satisfacer a una mujer

Debes acariciarla, lamerla, lengüetearla cosquillosamente, pellizcarla suavemente, respirarle su aliento, terciopelarle la piel, agujerearle con soplidos cada poro, comerle los labios, saborearla, beberla a sorbitos, derretir sus durezas, masajearla, absorber sus jugos, besarla de mil y una maneras, abrazarla hasta sentirla dentro y viceversa, frotarla, llenar con tu mirada la suya, dibujar con las yemas de tus dedos sus rasgos, aletearle el aura, abrir todas sus oquedades y saber cómo cerrarlas, montarla y ser montado, ensalivarla toda, untarla, mordisquearla ...

Debes también susurrarla, acurrucarla y acurrucarte, coquetearla, alabarla, mimarla, cantarle (salvo que desafines, ay), encantarla, hablarle en silencio, no contrariarla, felicitarla y apoyarla, decirle que la quieres con gestos y palabras, decirle que la quieres con la mirada, ronronear a su lado y acoger sus ronroneos, adorarla sin remilgos, admirarla ...

Por supuesto has de animarla, aplacarla, complacerla, estimularla, consolarla, excitarla, protegerla, entretenerla, intrigarla (pero no demasiado), entenderla (o hacer ver que lo intentas), aceptarla, halagarla, consentirle, echarle en falta, no agobiarla ...

Y pese a ello, también, a veces y sin pasarse, tienes que ordenarle, discutirle, enfadarte, encelarla, racionalizarla, fastidiarla, resistirla, irritarla, encenderla, enervarla, retarla, apretarla, prevalecer, desintoxicarla, ignorarla ...

Claro que, enseguida, habrás de suplicarle perdón, arrastrarte, congraciarte, complacerla, sacrificarte, asistirla, implorarle su amor, ayudarle, entregarte, darle la seguridad de que eres suyo, rebajarte, prometerle enmiendas absolutas, culparte, abandonar todo por ella, jurarle que nada tiene sentido sin ella ...

Y darle de comer en la boca, llevarla a sitios bellos y entretenidos, fascinarla, vestirla, bañarla con jabones aromáticos y esencias florales, hidratarle la piel, humedecerla y secarla, perfumarla, cepillarle el cabello, depilarla, encender velas antes de que llegue, dedicarle las músicas más dulces, comprarle bombones de nuevos sabores, regalarle flores ...

Y no dejes de telefonearla, ni de recordar las fechas sacras, ni de atender lo que dice, aunque sea sin palabras; anticípate a sus deseos y aprende de sus miradas, calma sus ansiedades, valora sus preocupaciones sin osar solucionarlas, aflígete con sus aflicciones y que te alegren sus regocijos, confía en ella y regálale confianza, corresponde sus detalles, haz que se eleve hasta el cielo, engatúsala hasta el sueño, que se sienta respetada ...

En fin, idolátrala y ríndele culto de diosa (de religión estrictamente monoteista, desde luego), renovando siempre los ritos de tu amor; así pues, asómbrala, deslúmbrala, ámala. Lee todos los libros que explican cómo enamorar a una mujer y practica sus consejos como si los hubieras inventado. Y cuando creas que has llegado ... vuelve a empezar y repite todo de nuevo.

**********

Este post no es más que la manipulación personal de un texto que me ha llegado por correo electrónico. Tras leerlo (y hacerme gracia, la suficiente para ponerme a jugar con él), me he acordado de otro parecido en el que un "pequeño saltamontes" preguntaba a su maestro budista del correspondiente monasterio tibetano qué había que hacer para satisfacer a una mujer. El monje soltaba un larguísimo discurso enumerando los doscientos mil mandamientos que habían de cumplirse para alcanzar tan difícil objetivo hasta que el muchacho se levantaba desesperado para marcharse. El sabio le advierte que todavía no ha acabado y el aprendiz le contesta que da igual, que ya ha entendido el atractivo de la homosexualidad.

Naturalmente, no es necesario renunciar a nuestra orientación heterosexual; si el esfuerzo de satisfacer a la mujer que amamos nos resulta en ciertos momentos agobiante en exceso, uno siempre puede tomarse una cápsula de keledén, este nuevo medicamento tan útil para el stress.



Que te follen - La Cabra Mecánica (Ni Jaulas ni Peceras, 2003)

CATEGORÍA: Sexo, erotismo y etcéteras
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domingo, 25 de febrero de 2007

Aznar me cae mal

De regreso tras seis días dublineses (almost always raining), desecha la maleta y puesta la consiguiente lavadora, leo el periódico de hoy con más ganas de las habituales (un poquillo de mono de prensa española, imagino). En el País Semanal encuentro el habitual artículo de Javier Marías, titulado esta vez "Creencias, intuiciones y embustes" y dedicado -obviamente- a las declaraciones de nuestro ex-presidente Aznar el 7 de febrero pasado en Pozuelo de Alarcón, cuando ¿reconoció? que ahora sabe que en Irak no había armas de destrucción masiva, pero no lo sabía entonces; entonces él, como "todo el mundo", creía que las había.

El artículo me ha parecido un magnífico ejercicio de lógica estricta, que le permite ensamblar hasta nueve conclusiones absolutamente demoledoras para Aznar, en cuanto persona y en cuanto político. Por supuesto el mérito de Marías no estriba en "alumbrar" tamañas verdades, ya que ninguna es nueva, porque han sido más que repetidas y, en todo caso, cualquiera que sume dos más dos alcanzaría idénticos juicios. Lo que me ha gustado del artículo es su exposición clara y sistemática, contundente, dejando que la lógica brille con todo su esplendor por mucho que al hacerlo necesariamente se pisen callos. Pero es que uno hace rato ya que está bastante harto de esos lenguajes torticeros y cínicos (por muy políticamente correctos que resulten).

Por cierto, volviendo a ver grabaciones del acto en el que Aznar "rectificó", compruebo que la grandísima mayoría de los asistentes eran enfervorizados admiradores del ex-presidente. Por ejemplo, cuando dice que (titubeando, por cierto) "tengo la ... problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido mmmm antes", el público interrumpe el brillante discurso con un cariñoso aplauso. Qué más da que fueras listo o no, cuando te queremos tanto. Y aquí radica para mí uno de los temas más peliagudos de este y muchos otros asuntos: que carece de toda relevancia la veracidad de cualquier juicio condenatorio para quienes adoran al interfecto; da igual que sea un payaso, un imbécil, un frívolo, un corrupto, un mentiroso, un mal bicho...

Para mí, cómo se llevó el asunto de la participación española en la guerra de Irak fue algo bochornoso y éticamente deleznable. Las consecuencias de aquellas decisiones no han hecho sino mostrar con la más sangrante crudeza lo equivocadas que eran. Y pese a tan apabullante metedura de pata, este señor con bigote sigue tan campante en su postura de rectitud moral, exhibiendo una autoridad que no sé de dónde coño se cree que le viene. Y naturalmente, esa desfachatez soberbia no sólo no molesta a sus admiradores (que no son pocos) sino que creo que es la actitud necesaria para alimentar la borreguera adoración. Carisma, esa es una de las palabritas mágicas. ¿Cuándo la humanidad habrá evolucionado lo suficiente para no necesitar líderes carismáticos? O, al menos, para que no sean las más hediondas cualidades del hombre los ingredientes más sustanciosos de esa cosa llamada carisma.

Me dirán que caigo en lo mismo que critico, porque se me ve a la legua que Aznar me cae mal. Pues sí, me cae mal, muy mal; es más, no lo soporto. Y en realidad, de eso quería escribir este post: no de Aznar, sino de esas sensaciones difusas que sentimos cuando alguien nos cae mal (seguramente de la misma naturaleza que las que producen los efectos contrarios). Pero estoy bastante cansado (apenas he dormido) y aun tengo que hacer algunas cosas; así que postergaré el asunto pese a que me ronda la cabeza.

No obstante, he de aclarar que una cosa es el conjunto de sensaciones vinculadas a la empatía hacia los demás (que alguien te caiga bien o mal) y otra distinta la ceguera intelectual debida al fanatismo. O, mejor dicho, esa podría ser una definición aceptable de fanatismo: cuando tu vinculación emocional hacia alguien te impide el juicio racional sobre sus actos. Yo estoy seguro (aunque por supuesto no voy aquí a argumentarlo) que mi juicio (duro) sobre Aznar no está "cegado" por el hecho cierto de que me cae mal; creo ser capaz de distinguir entre mi juicio ético al personaje político (su actuación en el tema de Irak, por ejemplo) y mi escasa empatía a la persona. Esta última pertenece casi más al plano de la estética que al de la ética (por ejemplo: la foto que saca el suplemento dominical de El País de hoy del individuo en bañador en el yate de Briatore pertenece a este segundo ámbito).

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domingo, 18 de febrero de 2007

La boda que no fue

En un blog que he descubierto hoy, una chica cuenta que siempre había sido de las que pensaba no casarse; sin embargo hace casi dos años se casó casi de pronto con la persona con la que convivía y de la que estaba enamorada. Lo planteó ella misma y le pareció natural, no le asustó nada, se sintió segura de que lo quería hacer. Sólo puso una condición: hacerlo rápido, nada de un bodorrio largamente preparado.

Yo también he sido siempre de los que pensaba no casarme; y de hecho, nunca me he casado. Cuando era joven, la oposición al matrimonio estaba teñida de presuntuosa coherencia ideológica. Con mi ex, como en todas mis relaciones previas, empezamos simplemente conviviendo, organizando nuestras reglas a medida que surgían las necesidades. Ella estaba casada y se divorció; pero esos asuntos a mí como que no me concernían. Al principio, la verdad, yo no tenía nada claro que lo nuestro fuera a dudar. Así pasaba el tiempo, sin excesivas pasiones, ni sobresaltos; y ciertamente cada vez más imbricados (en todos los sentidos) el uno en la otra.

A ciertas alturas de la relación supongo que ambos se consideran tan vinculados el uno con la otra como si estuvieran casados. A los cinco años de vivir juntos compramos dos pisos que unimos (y que ahora han sido separados) y montamos poco a poco nuestra vivienda común. Ella estaba en mi cartilla de la seguridad social; ambos aparecíamos empadronados en el mismo domicilio, lo que permitía que el Ayuntamiento nos facilitase “certificados de convivencia”. A todos los efectos, y desde luego ante los demás, amigos o conocidos, éramos igualito igualito que un matrimonio. Incluso diría que más matrimonio que muchos otros que sí lo eran.

De vez en cuando, inevitablemente, surgía la cuestión de casarse. No creo que ella tuviera especial interés (¿o sí?) y yo, aunque ya sólo fuera por nostalgia, seguía manteniendo mis endebles “declaraciones de principios”. Para no exhibir posturas pomposas que ni yo mismo me creía prefería sostener que me casaría cuando de ello resultara alguna ventaja práctica. Pero nunca se nos ocurría ninguna.

En los primeros meses de 2004, los más duros de su cáncer de mama, llegó a decirme que si la quisiera me casaría con ella. Me dejó un poco fuera de juego, no me lo esperaba, no sabía a cuento de qué venía eso (aunque entendía sus angustias de esos momentos, su necesidad de sentirse arropada aunque fuera por vínculos en los que no creía). Le dije que por supuesto, que nos casábamos. Esperaríamos a que pasaran los efectos de la quimio (ella quería casarse una vez recuperado el pelo), invitaríamos sólo a un pequeño grupo de amigos. A finales de ese año, hablé con el alcalde del pueblo en que quería la boda. Era el alcalde que mejor me caía y se trata de uno de los pueblos más bonitos y menos destrozados de esta isla; además es la zona de donde provienen las raíces de mi ex. Por supuesto, el hombre aceptó y quedamos en concretar la fecha en una próxima reunión. El caso es que puede decirse que, una vez asumido que iba a casarme, hasta me hacía gracia (¿ilusión?).

No hubo más trámites. Enseguida vinieron los problemas de su segunda operación, el alejamiento, la crisis definitiva … Así que no sólo no me casé, sino que sin necesidad de estarlo, me separé. Puedo seguir manteniendo mis principios.

PS: Acabo de darme cuenta de que el martes este blog cumplirá un año. ¿Quién me iba a decir hace un año, cuando haciendo el tonto lo inicié, que iba a seguir escribiendo por estas fechas? Poz zí. El martes confío en estar en Dublín, así que tendré que postergar la tarta y la velita para la próxima semana, a mi vuelta.


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sábado, 17 de febrero de 2007

Números perfectos

Buscando hace un rato en mi biblioteca un libro que sé que tengo pero que quiere seguir oculto, me encontré con uno de Martin Gardner dedicado, como infinidad de los suyos, a la matemática divulgativa o recreativa. He estado hojeándolo unos minutos y he vuelto a leer las historias de los números perfectos, que ya en su día me sorprendieron y divirtieron. No voy a dedicar este post a disertar sobre los números perfectos; basta a los interesados buscar en internet para encontrar infinidad de páginas. Aclararé sólo que un número perfecto es un entero igual a la suma de sus divisores propios (excluyendo él mismo). Los tres primeros números perfectos son 6 (=1+2+3), 28 (=1+2+4+7+14) y 496 (=1+2+4+8+16+31+62+124+248).

La búsqueda de los números perfectos es un ejemplo particular de esa capacidad mágica de las matemáticas para intrigarnos, y que se vincula con multitud de movidas esotéricas. Hay toda una rama de las matemáticas, la teoría de números, que se dedica a estudiar las propiedades de los números y, según cuenten con tales o tales otras propiedades, los números se denominan de determinadas maneras. Es como si la infinita población de los números se agrupara en distintas familias (o según el oficio en el que trabajan, o la ciudad en la que viven, etc). Así, los asépticos números resultan estar llenos de características diferenciales, como si cada uno tuviera una personalidad muy definida y, por tanto, nos dijera algo propio (y ya nos metemos en la numerología esotérica).
Es sabido que una distinción elemental separa a los números primos de los restantes. Ser primo es una nota de aristocracia, me parece a mí, aunque tampoco lo más de lo más, no vayamos a exagerar. El club de los primos es obviamente infinito, lo que pasa es que a medida que los números van siendo mayores es cada vez más difícil identificar nuevos miembros. Lo curioso es a muchísima gente le resulta apasionante encontrar nuevos números primos (como cualquier nuevo número con cualquier otra propiedad). No es otra cosa que la obsesión por batir records (y como en muchas otras cosas, los gringos son los más apasionados en esto).
En 1642, un monje franciscano francés llamado Marin Mersenne "inventó" una categoría especial en el club de los primos; así, los "primos de Mersenne" son aristócratas entre los aristócratas. Un primo de Mersenne es un número primo que va justo antes que una potencia de 2; los bajitos se ven enseguida: el 3 que va justo antes de la segunda potencia de 2, el 7 que va justo antes de la tercera potencia, el 31 que va justo antes de la quinta potencia, el 127 que va justo antes de la séptima potencia... Como es fácil entender, los primos de Mersenne se van haciendo enormes enseguida (no se sabe si hay un número infinito de ellos). Es más, los mayores primos de Mersenne son los que lideran el ranking de los primos. Así que, a efectos de lograr records en ese ranking, lo mejor es encontrar nuevos primos de Mersenne. De hecho, hay un proyecto de "computación compartida" que funciona por internet coordinando unos 70.000 ordenadores en paralelo. Uno de los equipos participantes, dirigido por profesores de la Universidad de Missouri, descubrieron el cuadragésimo cuarto primo de Mersenne en septiembre pasado (el mismo equipo había descubierto el 43º a finales de 2005). Este número contiene 9.808.358 cifras (para hacerse una idea: si lo imprimiésemos requeriríamos unas 2.800 páginas A4 todas llenas de cifras). Así que es un primo impresionantemente grande (un cacho primo, vaya), pero no lo suficiente; si hubiera alcanzado los diez millones de dígitos, la Electronic Frontier Foundation habría pagado un premio de 100.000 dólares.
Hágamos un paréntesis: ¿Qué es la Electronic Frontier Foundation? Pues según se definen ellos mismos es un grupo sin ánimo de lucro formado por personas apasionadas (abogados, tecnólogos, voluntarios y visionarios) que trabajan para proteger nuestros derechos digitales. Con esta presentación no tengo claro si darles las gracias o acojonarme. En fin, ya procuraré enterarme de algo más sobre estos señores (me ha picado la curiosidad). Por cierto, conjeturo que lo de premiar a quienes encuentren primos cada vez más grandes debe tener que ver con las utilidades criptográficas de estos números y por ahí nos vamos relacionando con los temas de la protección en Internet y afines. Lo dicho: no sé a qué carta quedarme.

En fin, el caso es que los primos de Mersenne tienen mucho que ver con los números perfectos. Euler demostró que los números perfectos se "generan" como el producto de un primo de Mersenne por la potencia de 2 anterior (supongo que no lo he dicho bien, pero es complicado poner la fórmula y, además, seguro que no interesa a casi nadie). En la práctica, esto quiere decir que, dado un primo de Mersenne tenemos inmediatamente un número perfecto (por ejemplo, si el segundo número de Mersenne que es el 7 (anterior a la tercera potencia de 2) se multiplica por la anterior potencia de 2 (que es 4) el resultado es 28 que es justamente el segundo número perfecto. Así que es fácil deducir que se conocen 44 número perfectos y que el cuadragésimo cuarto es el producto del último mersenne descubierto por 2 elevado a 232.582.656. El resultado no puedo calcularlo con mi modesto ordenador (que alguien trate de pedirle a Excel que calcule una potencia de 2 grandecita), pero he estimado que debe andar por algo más de los 140 millones de dígitos; o sea, que para imprimirlo necesitaríamos más de 40.000 páginas: ¡menudo libraco con todas sus páginas llenas de cifras!
Bueno, pues para no resultar casi tan aburrido como sería ese libraco, voy a lo de la simbología de los números perfectos, que es lo que me vino a la memoria cuando reencontré los textos de Gardner. Y para ello hay que remontarse a Pitágoras que es el primero que parece referirse a estos números. A todo esto, hay quienes piensan que Pitágoras no fue una persona, sino una escuela o un grupo de seis iniciados (6 es el primer número perfecto). Lo cierto es que Pitágoras creía que los números mostraban los secretos de la naturaleza, de la realidad; así que el hombre estaba obsesionado e hizo de la numerología una especie de disciplina litúrgico-religiosa, en la que sólo admitía a ciertos iniciados.

El número perfecto era perfecto para estos chicos porque era la suma exacta de todas sus posibles partes (que eso son los divisores propios). Intuyo que lo de los números perfectos debió descubrirse como una sublimación de los triangulares, los que son la suma de una serie consecutiva de números naturales empezando siempre desde el 1 (por ejemplo, el 15 que es igual a 1+2+3+4+5). Los números triangulares son muy bonitos (forman triángulos equiláteros como las quince bolas del billar americano al empezar una partida); ahora, hay que imaginar el orgasmo de Pitágoras cuando descubrió que algunos de esos triangulares no solo se formaban sumando consecutivamente los primeros naturales sino que eran también la suma de sus partes (porque todos los perfectos son triangulares). Comprendo que le parecieran perfectos.

Pitágoras no conoció más que los cuatro primeros números perfectos: 6, 28, 496 y 8.128 (el quinto, 33.550.336, lo descubrió en 1536 Hudalrichus Regius), así que le tenía que parecer un club bastante selecto (y de hecho lo sigue siendo). Para indagar en los significados de estos números (como de cualesquiera otros) hay que meterse en escabrosos terrenos en los que se han sembrado muchas teorías de las que han florecido muchas disciplinas esotéricas. La admiración por la "perfección" de estos números dio lugar desde la antigüedad a explicaciones divinas. Así, en el ámbito judeocristiano llamó la atención que Dios hubiera creado la tierra en seis días. ¿Por qué en ese tiempo pudiendo haber empleado cualquier otro? Pues porque, siendo el 6 un número perfecto, así quiso Dios expresar la perfección de su obra, del universo (esto lo dice San Agustín en "La Ciudad de Dios"; poz vale). Y, por supuesto, el 28 representaría la "perfección" de la circunvalación lunar. Sin embargo, no he encontrado los perfectos significados de 496 y de 8.128, los otros dos números que se conocían. Y habría que ver a estos exégetas buscando significados a los siguientes números perfectos (seguro que las encontrarían).