miércoles, 29 de diciembre de 2010

París cinematográfico

En 2006 vi en el cine Paris je t’aime, una obra colectiva compuesta por dieciocho cortos, cada uno de un director distinto, cada uno en un distrito (arrondissement) distinto y cada uno con una historia de amor (más o menos) distinta. La peli me gustó. El juntar varios cortos enlazados por un hilo común (la capital francesa y el amor) es una técnica que casi garantiza evitar el aburrimiento, aunque sólo sea porque los posibles bodrios son cortos y se diluyen en el conjunto. Claro que, por idénticos motivos, tampoco es muy probable que esta técnica te ofrezca obras maestras. En cualquier caso, el Paris je t’aime, con las irregularidades casi inherentes a todo collage, me pareció bastante acertada (y mantengo esa impresión después de volver a verla gracias a Internet), con algunos cortos muy logrados. De criticar algo, diría que dieciocho son demasiados o, lo que es lo mismo, la duración media de cada uno de ellos (seis minutos y medio) demasiado corta. Tan breve espacio temporal obliga a los directores a sintetizar en exceso, lo que, si se logra, es una virtud, pero a veces se queda en una promesa incumplida (lo que tampoco es tan grave). Como sea, en mi modesta y nada autorizada opinión, un film recomendable.

Lo que no sabía entonces, en 2006, es que esa peli venía a ser la tercera versión de una iniciativa que empezó en 1965, más de cuarenta años antes. Parece que el impulsor de la idea fue Barbet Schroeder, el cofundador (con Eric Rohmer) de Les Films du Losange, la productora francesa vinculada (sobre todo en sus orígenes) a la Nouvelle Vague. Schroeder llamó a seis amiguetes (varios del grupo de Cahiers du Cinema) y les propuso realizar otras tantas historias de relaciones personales vistas desde una perspectiva ligeramente cínica y, desde luego, irónica. Por cierto, de los seis directores (Jean Douchet, Jean Rouch, Jean-Daniel Pollet, Éric Rohmer, Jean-Luc Godard y Claude Chabrol), sólo quedan vivos Douchet y Chabrol, ambos en torno a los ochenta, cuyos respectivos cortos fueron curiosamente los que más me han gustado. Pues bien, Barbet Schroeder, tanto tiempo después, actúa en uno de los cortos de la secuela (es monsieur Henny, el señor mayor que se enrolla con la mujer oriental en el episodio titulado Porte de Choisy). Y, llegado a este punto, aprovecho para informar que los dos posts anteriores no son más que la transcripción (con mis palabras, eso sí) del primero de los cortos, el de Douchet, que se titula, efectivamente, Saint Germain des Pres (no era tan difícil, Vanbrugh).

Ver ahora Paris vu par ... resulta hasta enternecedor (sin que ello impida detectar el carácter trasgresor que, en su momento, llevaba). En mi caso, simplemente porque hay cantidad de imágenes que me retrotraen a mi infancia como, por ejemplo, la aparición de un Renault 4/4 que es el que tenía mi abuelo y en el que viajé muchas veces desde San Sebastián a Eibar por las espantosas carreteras de los sesenta (tres horas se tardaba en cubrir los treinta kilómetros de distancia). Si, de otra parte, la comparamos con su remake de cuarenta años después, las diferencias son enormes; no sólo en la estructura de cada película (obviamente la mayor duración de cada corto original permite un mayor desarrollo narrativo que en 2006) o en las unidades estilísticas (mucho más heterogénea la más reciente), sino sobre todo en las relaciones humanas que muestran: cuán diferentes nos parece la forma de relacionarse de los parisinos cuarenta años después. O quizá no tanto, quizá esas diferencias son más aparentes que de fondo y lo que sigue estando es París y sus habitantes que, como los de cualquier otra ciudad del mundo, siguen jugando al mismo juego, aunque hayan incorporado algunas variaciones. Seguramente, una de las diferencias más llamativas entre el París mostrado en 1965 y el de 2006 es que los protagonistas del primero son tópicamente franceses (incluso la americana del primer corto lo es desde su americanizad), mientras que en el segundo predominan los protagonistas que, parisinos también, son de otros orígenes. A esta nota diferencial, que corresponde con la realidad, no es ajena la diversidad nacional de los dieciocho directores del Paris je t’aime.

Como dije antes, en 2006 ignoraba que la peli que vi tenía un antecedente y seguí ignorándolo hasta hace unos días y eso pese a que, hará un año más o menos, me dediqué a recopilar a través de Internet una buena cantidad de muestras de la cinematografía francesa de los sesenta; entre ellas, muchas de Godard y Chabrol y algunas menos de Rohmer, sobre los cuales además leí bastante sin atisbar la existencia de ese París vu par … El azar que me descubrió esta película tiene nombre portugués: María de Medeiros. Hace un par de semanas, con motivo de enterarme de que la chica además de al cine le da a la canción (y no mal, en mi opinión), me puse a revisar un poco su vida y obra. Reconozco que esta mujer me gusta o, para ser más precisos, que me resulta muy atractiva (no sólo físicamente), y he visto unas cuantas de sus películas, desde que la conocí en Henry y June (1990), haciendo de Anais Nin. La verdad es que creía que había visto casi todas o una buena parte de ellas pero, al revisar el listado que aparece en la wikipedia, me sorprendo al comprobar en cuántas ha participado que no es que no haya visto sino que ni siquiera me suenan de nada (de las ¡57! de la lista había visto una decena y de casi la totalidad de las restantes, ni flores). Lo más probable es que la mayoría de esos filmes para mí ignotos no se hayan ni estrenado comercialmente en España, conclusión a la que he llegado tras posteriores averiguaciones.

A lo que iba. Resulta que la tercera película en la que participó esta interesante mujer fue la primera segunda parte de la original que, a diferencia del Paris je t’aime, quiso desde su mismo título proclamar su filiación directa pues se llama Paris vu par … vingt ans après. En Internet se consigue mucho pero, como se empeña en recordarme Lansky no todo, y esto me recuerda un chiste que he leído estas navidades, ya no sé donde, en el que alguien quería regalarle un CD a su amante y en vez de eso le bajó la música, luego pensó en comprarle un libro pero también se lo descargó, en tercer lugar se le ocurrió una película y lo mismo; finalmente pensó en regalarle un ramo de flores pero no pudo pues no sabía cómo bajarlo. Así que, hasta el momento, no he podido conseguir esta película, aunque sí he averiguado que, al igual que la previa (que esa sí la descargué de la red), cuenta con seis episodios de otros tantos directores. Digo que no la he conseguido y no es totalmente cierto, porque sí he podido hacerme con el primer corto que, además, era el que propició estas indagaciones, ya que es el coprotagonizado por una jovencísima María de Medeiros. Se llama J'ai faim, j'ai froid (Tengo hambre, tengo frío) y corrió a cargo de Chantal Akerman, una de las directoras europeas de culto que, sin embargo, es poco conocida (salvo por los cinéfilos, claro). El corto, en blanco y negro, es francamente interesante y a él dedicaré un próximo post. Puede que me embarque en una serie que podría titular Filmografía de María de Medeiros, pues me he empeñado en conseguir y ver todas (o las más posibles) de las películas listadas en la wikipedia. Ya se sabe, hay que hacerse propósitos para el año nuevo.


Feist - La même historie (Paris je t'aime, 2006)

5 comentarios:

  1. muy bien, la has decsubierto ahora, pero...atractiva o no, María de Medeiros es ante todo cantante y sólo posteriormenet empezóa interpretar papelitos primeros y luego protas en el cine. O sea, que no es una acriz que cante no mal, sino una cantante que no lo hace mal en la interpretación.

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  2. Ahora, sí, pero tengo mucho retraso en leerte.

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  3. Cierto, no era tan difícil, Miroslav. Siempre se piensa eso de los acertijos, una vez que se sabe la solución. Probablemente habría acabado encontrándolo, si le hubiera dedicado mucho tiempo; pero Douchet nisiquiera estaba entre los cineastas que investigué por encima, y "Saint Germain des Prés", tecleado en Google, da suficiente número de entradas como para mantener ocupada a una brigada de policía durante un mes. En fin, te agradezco que hayas pensado en mí y lamento haberte defraudado. Se ha hecho lo que se ha podido...

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  4. Paso a verte para desearte una muy Felíz salida y entrada de Año.
    Vi también en su día "Paris..." aunque me produjo sentimientos encontrados.

    FELICIDAD SIEMPRE, Miroslav

    Un beso

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