Ealing en los cincuenta

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La iglesia "actual" a finales del XVIII y principios del XX |
Me tengo que cortar porque me enrollo, en este caso por deformación profesional. Veo el plano de una ciudad y trato de reconstruir las trazas de su evolución; ese ejercicio –entretenido como pocos– lo es mucho más en el caso de Londres, una ciudad hecha de agregados de muchos asentamientos que se han ido fusionando "orgánicamente" (me repatea la metáfora, pero es inevitable). Lo opuesto a París, vamos, representando cada una los dos ejemplos extremos y paradigmáticos de dinámicas urbanísticas, ambos excelentes, claro. Pero en fin, pese a todo, he de anotar algunos datos más, necesarios para el encuadre geográfico de la historia. Por ejemplo, que a lo largo del XIX Ealing empezó a convertirse en una opción muy agradable para los londinenses, un lugar para ir a pasear, para hacerse una segunda residencia y, cada vez más, para mudarse a vivir. Uno de los primeros en marcar esta tendencia fue nada menos que el gran arquitecto neoclásico John Soane, quien en los primeros años del siglo se construyó una espectacular villa de recreo, Pitzhanger Manor, en una finca de once hectáreas. Los Soane disfrutaron poco de la lujosa mansión, porque en 1810 la vendieron y durante las siguientes décadas fue cambiando varias veces de dueño –el último fue el historiador Sir Spencer Walpole– hasta que en 1900 la adquirió el Consejo Urbano, justo cuando Ealing estaba a punto de estrenarse como Municipal Borough para convertirla en parque y biblioteca pública. Ahí sigue el parque (el edificio, restaurado en los ochenta es ahora un museo), el más célebre de Ealing, y un ejemplo más de lo bien que hacen los ingleses los espacios libres públicos. Sin duda, los chavales que crecieron en el barrio en los cincuenta debieron conocerlo y disfrutarlo a fondo (la foto adjunta, con cisne incluido, es del año 55).
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Ealing Broadway Station en 1957 |
Pero el gran empujón que iniciaría el imparable proceso de integración de Ealing como una parte más del Great London fue la construcción por la Great Western Railway de la línea ferroviaria que enlazaba Londres y Bristol, promovida desde esta ciudad que estaba perdiendo importancia como puerto comercial a favor de Liverpool. Los primeros 36 kilómetros (desde Paddington hasta Taplow) se abrieron en 1838, con estación en Ealing (ahora que ya no es la única del distrito se llama Ealing Broadway). El éxito de la línea radicó, más que en las mercancías (Bristol no logró impedir que Liverpool la desbancara), en los pasajeros, intensificándose el tráfico de vacaciones hacia la costa Suroeste pero, sobre todo, permitiendo los viajes cortos entre la capital y los suburbios residenciales, de los que Ealing fue uno de los más importantes. Así, durante la época victoriana, poco a poco la villa fue disminuyendo su función de despensa hortícola de Londres y viendo cómo cada vez más londinenses (y de otras partes del reino), mayoritariamente de clase media, iban construyendo sus casitas, de modo que a inicios de XX se había convertido en el entorno residencial de moda, con el apelativo popular –citado por Nicolas Pevsner, el más clásico de los historiadores de la arquitectura inglesa– de "Reina de los suburbios". He de señalar para los despistados que el término "suburbio" en inglés (suburb o suburbia) no tiene ninguna connotación negativa como entre nosotors, más bien lo contrario, ya que suele identificarse con las urbanizaciones unifamiliares de trazados sinuosos y abundantes áreas verdes tan caras a los anglosajones (basadas en todo un movimiento urbanístico creado por Ebenezer Howard). En todo caso, para la Gran Guerra, Ealing había crecido y consolidado, al menos en su parte central, una trama urbana que viene a ser la actual, como puede apreciarse en los tres planos adjuntos que muestran su evolución urbanística (en rojo la iglesia de St. Mary para no perder la referencia).
Con estas pautas de evolución urbana, para después de la Segunda Guerra Mundial y hasta su definitiva integración administrativa en el Gran Londres (1965), Ealing se había conformado como un municipio marcadamente residencial con una pequeña zona de cierta densidad urbana (lo que podríamos llamar el downtown) en el entorno de la estación ferroviaria y la curva del eje histórico hacia Oxford (el tramo denominado The Broadway o The Mall en la actual Uxbridge Road). Allí, habían sido surgiendo macizos edificios de ladrillo de tres o cuatro plantas que albergaban los usos terciarios, generando por tanto la principal "área de centralidad" del núcleo. Uno de los primeros fue The Feathers Public House, erigido en 1872 sobre la anterior posada rural (la foto muestra ese inmueble hacia mediados de los cincuenta), y en la actualidad esos cortos tramos de calles concentran comercios, espacios recreativos, oficinas y la mayor intensidad de tráfico automotor del distrito, aprovechando las viejas construcciones de finales del XIX y principios del XX aunque también en inmuebles más recientes, no del todo acordes a la escala y características de la arquitectura del lugar (como el ya citado Mark's&Spencer).

No sabía que la Ealing seguía en pie. De allí salieron, entre otras grandes comedias, las divertidísimas (y macabras) "Ocho sentencias de muerte", con el gran Alec Guinness interpretando a ocho miembros de una familia de la época victoriana (entre ellos una solterona sufragista) a los que un pariente ilegítimo tiene que eliminar para hacerse con la herencia, y "The Ladykillers", de nuevo con Guinness, aquí al frente de una banda de atracadores que se ocultan en casa de una apacible viejecita haciéndose pasar por músicos.
ResponderEliminarPues sí, Antonio, parece que sigue funcionando. Aunque, a fuer de sincero, te confesaré que ni siquiera sabía de su existencia antes de escribir este post. De las dos películas que citas, he visto la segunda (también el remake de los Coen), con el efectivamente grande Alec Guinness. Compruebo ahora que es del 55, o sea que coincide en el tiempo con el Ealing que rememoro.
EliminarEfectivamente Londres, a la inversa que Paris, es un agregado de anteriores ciudades y pueblos (los borougs y no solo), pero consiguiendo el milagroso acierto de integrarlas sin perder su indiosincrasia. No sé que te ha inducido a hablar de este barrio residencia -¿un club dejazz?-,pero al inglés no le gustahabitar los edificios de psos y sipuede
ResponderEliminar...permitírselo prefiere una casa individual adosada (las 'terrace') aunque sea con un mínimo jardín o una diminuta franja de cesped, que ahora se suelen dividir por pisos, incluidos los famosos semisotanos que antes ocupaba la servidumbre. Me llama la atención que en la organización urbana no menciones un elemento esencia, incluso lo incluyes en foto: los canales de distribución de las gabarras junto a sus caminos de sirga que aún existen, aunque con tramos soterrados.
ResponderEliminarYa descubrirás por qué Ealing. En cuanto a los canales, sé que en efecto son elementos estructuradores de las tramas urbanas (y, sobre todo, territoriales) de mucha importancia en Inglaterra. Sin embargo, en la evolución urbanística de Ealing no tanto. Hay algunos canales que cruzan el bourough, el más importante el Grand Union Canal, que va desde Londres a Birmingham, y atraviesa el distrito pero muy al norte de su nucleo originario. La foto es del pequeño estanque del Walpole Park que, que yo sepa, no es un canal.
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