El huso horario español
Hasta hace poco más de siglo y medio, cada lugar tenía la hora que le correspondía de acuerdo al ciclo solar. Basándose en la parcelación de la jornada en veinticuatro horas de igual duración (proceso que empezó con los egipcios o los babilonios, que no terminan de ponerse de acuerdo los eruditos), en algún momento de la Baja Edad Media, ya inventados los primeros relojes mecánicos, se acordó que el mediodía coincidiera con las 12 y así era costumbre poner el reloj en hora cuando el sol alcanzaba su cénit. Por tanto, en los equinoccios, el sol salía a las 6 de la mañana y se ponía a las 6 de la tarde. La mejora en la velocidad de las comunicaciones y de la movilidad entre personas (en especial, el ferrocarril) forzó la conveniencia de homogeneizar los horarios entre lugares, la imposición para todo un ámbito territorial –que lógicamente tendió a coincidir con la unidad política del estado– de una misma hora estable. Como siempre, fueron los ingleses (pese a los meritorios esfuerzos de los franceses) quienes se llevaron el gato al agua. En la Conferencia Internacional del Meridiano, celebrada en octubre de 1884 en Washington DC, se acordó dividir el mundo en husos horarios a partir del meridiano que pasaba por el Real Observatorio de Greenwich.Un huso horario es cada uno de los veinticuatro gajos "verticales" paralelos a los meridianos en que se divide la esfera terrestre y que, por tanto, tienen una separación entre si de 15º. El huso 0 (o franja UTC 0) es el que queda comprendido entre los 7,5ºO y 7,5ºE; es decir, con el meridiano de Greenwich como eje central. A partir de éste, cada franja de 15º de ancho hacia el Este va siendo el huso +1, +2 hasta el +12, mientras que cada franja hacia el Oeste va siendo el huso –1, –2 hasta el –12, que obviamente coincide con el +12 (que, por cierto, se sitúa en pleno Pacífico, donde apenas hay algunas islas dispersas). En base a este esquema, toda la extensión de un huso horario tendría la misma hora, si bien cada país fue definiendo una única hora oficial para todo su territorio (salvo que fuera muy extenso o tuviera dominios remotos), lo cual lleva a que las líneas norte-sur de los husos horarios teóricos se quiebren siguiendo las fronteras políticas, como puede verse en la ilustración superior.
De hecho, si nos fijamos en Europa, comprobamos que la mayor parte de ésta queda comprendida en tres husos "ortodoxos". El occidental (meridiano de Greenwich) incluye España (salvo Canarias), Francia, Bélgica y Holanda, el borde oeste de Noruega y, naturalmente, el Reino Unido, con la costa Este de Irlanda (Dublín). Quedan al oeste de este huso (en el –1) casi todo Portugal e Irlanda, e Islandia y Canarias en su totalidad. La Europa Central (huso +1) comprende Italia, Suiza, Alemania, Dinamarca, casi toda Noruega y Suecia, Austria, Checoslovaquia, Polonia, Hungría, la antigua Yugoslavia y Grecia. La Europa oriental, finalmente, (huso +2) cubre Finlandia, los países bálticos, Bielorusia, gran parte de Ucrania, Moldavia, Rumanía y Bulgaria, así como la parte más occidental de Rusia (casi hasta Moscú). Es decir que, en principio y admitiendo la homogeneización de las horas oficiales, España y Francia deberían tener la misma hora que Inglaterra y una más que Alemania e Italia; sin embargo, España y Francia tienen la misma hora que Alemania e Italia. Esto significa que es la misma hora oficial en Lublin (al Este de Polonia) que en Vigo, cuando entre ambas poblaciones hay una diferencia en tiempo solar de dos horas casi exactas (30º de longitud).Doy por sentado que todo este rollo introductorio es más que sabido (y pido disculpas por repetirlo). Lo que yo en cambio desconocía (y me intrigaba) era el porqué había estas diferencias tan notables entre las horas oficiales y las de los husos horarios convencionales. Me parecía sensato que cada país europeo oficializara una misma hora para todo su territorio, salvo, en todo caso, las partes del mismo apartadas, como Canarias o Azores. Pero de ahí a asignar la misma hora a España y Polonia media un abismo. Con motivo de la reciente noticia de que una subcomisión del Congreso está estudiando la posibilidad de que España asuma la hora del meridiano de Greenwich (es decir, la misma que tenemos en Canarias) he tratado sin éxito completo de averiguar las causas de estos exagerados desajustes.
En lo que a España se refiere, parece que el motivo se encuentra en las simpatías del entonces reciente régimen franquista hacia las potencias del Eje. Con la firma del subsecretario de Presidencia Valentín Galarza (uno de los más laboriosos en la conspiración previa al golpe de estado del 36), el Boletín Oficial del Estado de 8 de marzo de 1940 publica la Orden del día anterior "sobre adelanto de la hora legal en 60 minutos a partir del dieciséis de los corrientes". La justificación literal es "la conveniencia de que el horario nacional marche de acuerdo con los de otros países europeos y las ventajas de diversos órdenes que el adelanto temporal de la hora trae consigo". Así pues, el sábado 16 de marzo de 1940 todos los españoles hubieron de adelantar sus relojes, algo que ya llevaban haciendo desde 1918 en abril, cuando se había adoptado el horario de verano. Imagino que muchos pensarían entonces que lo que se hacía era simplemente eso, aunque fuera algunas fechas antes. De hecho, leo en el ABC de ese día un insulso artículo de un tal Enrique Gastardi que alaba la medida gubernamental de anticipar ese año la implantación de la hora de verano porque "la hora de salida del sol lo permite". Lo curioso es que cuando Franco hizo este cambio horario Francia mantenía el horario de Greenwich, ya que la llamada hora de Berlín (UTM +1) no entró en vigor allí hasta el segundo semestre de 1940, impuesta por la ocupación nazi. Como al acabar la Segunda Guerra Mundial la hora central europea se mantuvo en Francia (lo cual no deja de sorprenderme), imagino que régimen español no encontraría ningún motivo para volver al horario antiguo, pese a que el artículo quinto de la citada Orden preveía que "oportunamente se señalará la fecha en que haya de restablecerse la hora normal". Y así hemos seguido hasta ahora.La posibilidad de que casi tres cuartos de siglo después se restablezca el antiguo horario (que, desde luego, sería mucho mejor para la conciliación de nuestras rutinas con el ciclo solar) ha tenido más eco en la prensa canaria que en la nacional. Aquí los periodistas han interpretado que este eventual cambio significaría que toda España tendría la misma hora, incluyendo al archipiélago. Aunque no lo tengo claro, parece que, en efecto, esta es la intención de los promotores de la iniciativa –la Asociación por la Racionalización de los Horarios Españoles– y, sin duda, a los residentes canarios nos evitaría algunas molestias prácticas en nuestras relaciones con la Península. Sin embargo, restablecer el horario anterior a 1940 supondría que Canarias pasara al huso UTM –1, que es el que le corresponde y en el que estaba entonces, y siguiera con una hora menos que en la Península (y también entonces con Londres y Lisboa).
Ahora bien, habría otra solución que, aunque se apartara de la ortodoxia de los husos horarios, mejoraría las actuales irregularidades del mapa con mínimos cambios. Consiste en que las UTM 0 y +1 se dividan por el meridiano de Greenwich y tengan cada una un ancho de 22,5º en vez de los 15º convencionales. De esta forma, la UTM 0 incluiría Reino Unido y España, pero también Irlanda, Portugal, Islandia y Canarias (a los que les corresponde la UTM –1). En cambio Francia, que debería estar en el mismo horario, se mantendría en el de la Europa Central. Esta solución evita también cambios en la mayoría de los países africanos, permitiendo a Argelia seguir en la UTM +1 (aunque le corresponde la 0), aunque Libia y Namibia –actualmente en la UTM+2– deberían atrasar sus relojes una hora. Naturalmente, si llevamos la UTM 0 hasta el meridiano 22,5ºO, los husos –1 y –2 tendrían que tener tan solo 7,5º de ancho, de modo que el –3 (el de Brasil) permaneciera inalterable. Como estos dos husos caen en el Atlántico tampoco la cosa sería grave y ni siquiera afectaría a Azores que seguiría en el huso –1 (aunque convencionalmente le corresponde el –2).
En fin, supongo que si esta propuesta llega a debatirse seriamente en el Congreso (de momento está en una discreta subcomisión) habrá una mayoría de voces que se manifieste en contra de que cambiemos el horario, sin más razones que la inercial oposición ante cualquier novedad. Seguro que también escucharemos a no pocos papanatas europeístas que traerán a colación la conveniencia de una misma hora para toda la Unión, que equivale a que también en este asunto estemos sometidos a los alemanes. Por mi parte me declaro partidario del restablecimiento del horario anterior a 1940 y de paso, aunque los argumentos sean más de orden práctico y hasta interesados, en que Canarias se incluya, como el resto del Estado, en el huso horario de Greenwich. ¿Y ustedes qué opinan?
Time - Pink Floyd (The Dark Side of the Moon, 1973)













.jpg)







